Tras décadas de investigación científica y un hallazgo genético inesperado, una especie clave vuelve a poblar su hábitat ancestral. Un esfuerzo sin precedentes que marca el inicio de la restauración ecológica más ambiciosa en la historia del archipiélago.
Por primera vez en más de 150 años, las tortugas gigantes vuelven a recorrer los paisajes de la isla Floreana. Esta semana se concretó la liberación de 156 ejemplares juveniles, un hecho que marca un hito histórico para la restauración ecológica en Galápagos.
La tortuga gigante de Floreana (Chelonoidis niger niger), que se había extinguido en la isla a mediados del siglo XIX, estuvo ausente durante generaciones. Su retorno da inicio a una nueva etapa dentro del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana, considerado uno de los planes de recuperación de ecosistemas más ambiciosos del archipiélago.

Una iniciativa con la comunidad en el centro
Con cerca de 160 habitantes, el proyecto se basa en una visión centrada en la comunidad, construida con y para la población de Floreana, y orientada al bienestar a largo plazo tanto de los ecosistemas como de los medios de vida locales. Es liderado por la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) y la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG), y ejecutado por la Fundación Jocotoco, la Fundación Charles Darwin e Island Conservation. Cuenta además con el apoyo de CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, el Global Environmental Facility -GEF y Galápagos Conservancy, entre otros aliados.
La participación activa de los pobladores ha sido clave en el proceso, abarcando desde talleres de planificación hasta medidas de bioseguridad y monitoreo. Este esfuerzo conjunto ya ha permitido otros avances, como el redescubrimiento del pachay (Laterallus spilonota), un ave rara que no se registraba en la zona desde la época de Charles Darwin.

Recuperando un linaje perdido
Las tortugas liberadas son el fruto de décadas de investigación. A principios de los años 2000, estudios genéticos revelaron que varias tortugas en el volcán Wolf (isla Isabela) conservaban ascendencia de Floreana. Se trataba de los últimos descendientes de un linaje que se creía extinto, preservado posiblemente por antiguos balleneros que trasladaban animales entre islas.
Mediante un programa de reproducción bajo cuidado humano, se seleccionaron los individuos con la mayor carga genética de la especie original. Sobre este logro, Diana Mejía, representante de CAF en Ecuador, afirmó: “La liberación de estas 156 tortugas no es solo un triunfo científico, sino una promesa cumplida con el futuro de Galápagos. En CAF impulsamos este proyecto como un modelo de desarrollo sostenible, donde la recuperación del patrimonio natural dinamiza la economía local y fortalece la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático”.
Por su parte, Mauricio Velásquez, coordinador del Proyecto CAF-GEF, destacó la importancia de replicar estos aprendizajes en otros ecosistemas estratégicos de la región para recuperar servicios ambientales esenciales. Esta liberación es la primera de 12 especies nativas que regresarán a su hogar bajo este programa, consolidándose como un referente global en la recuperación de la naturaleza.









