El fallecimiento de sus dos progenitores en el último lustro, ese proceso de «dejar de ser hijo y pasar a ser solo padre«, llevó a Jorge Drexler a visitar con mayor frecuencia el país y a reubicarse desde aquí en el mundo. Esta toma a tierra se manifiesta en la esencia de su nuevo álbum de estudio, «Taracá», que se publicará este 13 de marzo.
En una reciente entrevista en el programa español La Revuelta, Drexler se sinceró sobre el impacto de esta pérdida en su proceso creativo. «Cuando uno deja de ser hijo y padre, y pasa a ser solo padre, se producen cosas raras en tu accionar y me dio por ir a Uruguay a grabar», explicó el músico. El artista reflexionó sobre el vacío de la orfandad al señalar que ya no tiene «nadie que le diga hijo» ni «a quién decirle papá», reconociendo que este es el primer álbum que graba bajo esas circunstancias.
Para el artista radicado en Madrid desde hace tres décadas, el regreso a nuestra tierra funciona como un ancla emocional cuando la vida presenta cambios drásticos. «Cuando se me mueve el piso, me voy para la tierra para asegurarme un poquito«, confesó, recordando que en 1997, cuando nació su primer hijo y su estatus familiar cambió por primera vez, también buscó refugio en Uruguay para grabar.
Puentes en tiempos de polarización
Drexler, que viene de un éxito rotundo con su anterior trabajo «Tinta y tiempo» (2022) —con el que cosechó siete Latin Grammys—, se define hoy más que nunca como un «conector«. En un mundo marcado por la división, el músico reivindica su oficio: «Se preguntarán qué es lo que hacemos cantándole al amor mientras el mundo se va al carajo. Ni más ni menos que nuestro trabajo«.
«En una época de polarización extrema, tiene muchísimo menos valor mi opinión que mi capacidad de tender puentes«, afirma con humildad. Para el compositor, lo fundamental es mantener los puentes abiertos y cruzarlos «con el corazón al descubierto«, convencido de que el arte debe permitirnos escuchar incluso a quien consideramos un enemigo.
Entre el candombe y el temor a la IA
«Taracá» —cuyo título juega con la fonética de «estar aquí» y el ritmo del candombe— cuenta con 11 canciones donde el pulso local es protagonista indiscutido. El álbum incluye temas como «El tambor chico» y «¿Qué será que es?», grabados junto a la Rueda de Candombe, y cierra con «Las palabras», en una colaboración con la emblemática murga Falta y Resto.
A pesar de nacer del proceso de duelo, Drexler decidió que el tono del álbum fuera celebratorio. Sin embargo, hay una realidad frente a la que marca distancia: la inteligencia artificial. En su canción «¿Hay alguien A.I.?«, manifiesta su recelo. «Temo la IA como cualquier persona sensata. No sabemos qué va a pasar cuando el poder de computación sobrepase el poder del cerebro humano«, argumenta.
El disco también propone un recorrido histórico en piezas como «Ante la duda baila«, donde repasa la persecución que sufrieron géneros afroamericanos en distintas épocas por el miedo que generaban al crear comunidad.
Las 11 canciones de «Taracá»:
- Toco madera
- ¿Cómo se ama?
- El tambor chico (ft. Rueda de Candombe)
- Ante la duda, baila
- Te llevo tatuada (ft. Young Miko)
- ¿Qué será que es? (ft. Rueda de Candombe)
- Amar y ser amado (ft. Meritxell Neddermann)
- ¿Hay alguien A.I.?
- Cuando cantaba Morente (ft. Ángeles Toledano, Julio Cobelli)
- Nuestro trabajo / Los puentes (ft. Américo Young)
- Las palabras (ft. Murga Falta y Resto)
EFE / Redacción SLP








