“Ninguna planta es ilegal, y menos si es para el bien común”. El estudioso Josep Pamies visita Uruguay. Por Patricia Mesiano entrevista exclusiva para semanario La Prensa. La primera charla la brindará en Montevideo, el próximo lunes, 11 de marzo, a las 18 horas, pero se cambió el lugar, será en el Teatro Cervantes, Soriano 868. A Maldonado, Punta del Este, tal como estaba previsto, vendrá al día siguiente, martes 12 de marzo, a las 18 horas. Se agotaron las localidades para asistir a La vieja Ancap, en Gorlero y Calle 30; pero se colocará amplificación fuera, para permitir que más interesados accedan a la disertación. El miércoles 13, a las 11 Hs., ofrecerá una breve descripción de las propiedades del agua de mar, para la que no se requiere inscripción; el lugar de la reunión es en proximidades del Faro de José Ignacio. Luego los asistentes que lo deseen juntarán agua; ya muchos en Uruguay la consumen para mejorar su salud, o recuperarla.
La conversación con el agricultor Josep Pàmies nos permitió desentrañar algo más de una compleja madeja. Es uno de los grandes difusores de la alimentación saludable, así como del poder medicinal de las plantas, y de diversos métodos alternativos de curación. El polémico investigador fue pionero en luchar contra los agroquímicos; lleva décadas de combate para evitar en España el avance de los cultivos transgénicos; y está dando pelea por la inclusión en la salud pública de las medicinas conocidas como no tradicionales.
Sus detractores lo tildan de embaucador, y desde el poder se lo persigue, multa y amenaza.
Todo tiene un comienzo.
Por generaciones cultivaron unos terrenos en Balaguer, Cataluña; para algunos un país en sí mismo, para otros, España.
Hace un par de décadas Josep despertó, cambió la forma de sembrar, decidió reproducir plantas medicinales, modificó su alimentación y se dedicó a dar difusión a los conocimientos que comenzaba a adquirir, y a pelear por sus convicciones cada vez más firmes.
Su familia y él enfermaban, «junto a gran parte de la población mundial, afirmó, por los pesticidas, insecticidas, herbicidas, fungicidas, y demás porquerías que empresas sin alma regaron para obtener beneficios, y que yo también, por desconocimiento, estaba utilizando».
El estudioso considera que su misión es “desenmascarar a los culpables de generar enfermedades y muertes motivadas en intereses económicos; así como difundir las opciones que todos tenemos, tanto para elegir las forma de nutrirnos, como las de curar las enfermedades”.
¿Todo está en nuestras manos, depende solo de nuestra voluntad no enfermar?
“No es fácil. Cantidad de estudios nos aseguran que hay países donde se encuentran, en pequeñas cantidades, en el agua del grifo por ejemplo, sustancias como antibióticos, anticonceptivos, o trihalometanos, que están asociados al cáncer; para evitar este ataque, se pueden utilizar los filtros de agua por ósmosis; pero son muchas las vías por las que recibimos las agresiones, la leche, las carnes…, debemos tratar de evitar todos los químicos añadidas a los alimentos, los aditivos y otros productos que les incorporan cuando los procesan…, no es sencillo”.
Contra el miedo y la comodidad, Josep denuncia.
Pàmies promueve el abandono del miedo y la comodidad, «obstáculos para aprovechar oportunidades y cambiar. Sin ellos, asegura, se produce el crecimiento de las sociedades».
Su temática, sus opiniones, nos competen, está hablando de nuestra salud.
“Luego de más de treinta años de estar prohibido, el DDT sigue encontrándose en las placentas, siendo uno de los factores que generan que miles de niños nazcan cada año con enfermedades raras; también crece la cantidad de cáncer a temprana edad. Se conocen muy bien, están certificadas, las consecuencias de los agroquímicos.
Producen un daño brutal a la humanidad, nos comenta Josep, y no es casual que las mismas marcas se repitan; los que venden semillas y productos tóxicos para utilizar en su cultivo, también poseen laboratorios que ofrecen los medicamentos que, en lugar de curar las afecciones que provocaron, a muchas las convierten en crónicas. Obligan a que paguemos, por lo que nos han ocasionado ellos mismos, durante toda una vida. A su vez los remedios nos producen más daño, enferman otras partes de nuestro cuerpo, llevándonos a consumir más productos farmacéuticos”.
¿Cuales son los principios básicos para evitar enfermar?
“Debemos tener una vida y una dieta saludables; masticar muy bien; acercarse en lo posible a la alimentación natural, ecológica y estacional.
La dieta ideal es la alcalina; es importante evitar azúcares, lácteos y harinas refinadas y moderar el consumo de carnes, quien pueda que evite las carnes rojas.
Es importante también disminuir o evitar la sal, pudiendo utilizarse en su lugar el agua de mar, o sal marina de buena calidad, y las especies.
Debemos consumir frutas y verduras, en lo posible crudas.
También hemos aprendido que es fundamental tomar la comida en confianza, tranquilidad y bienestar, la actitud es una gran clave”.
¿No acuerda con ningún tratamiento médico?
“Si afirmara eso estaría loco, y no lo estoy; una persona con cáncer en fase cuatro no puede renunciar a una quimioterapia, ni alguien con un coma diabético a la insulina; pero es muy importante todo lo que tenemos la opción de hacer; tanto para no enfermar como para superar los obstáculos cuando la falta de salud es incipiente”.
¿Como llega la stevia a su vida, y qué beneficios aporta?
“Un día me pidieron que la siembre, no la conocía, comencé a investigar y di con una asociación de padres de niños fallecidos en Estados Unidos por consumir aspartamo, un edulcorante químico utilizado por muchas empresas como la Coca Cola; ellos estaban seguros que si le hubieran puesto stevia, como hacían en Japón, sus hijos no hubieran enfermado, y afirmaban haber conocido tarde la posibilidad de curarlos con esa planta. Inmediatamente comencé a sembrarla y regalarla.
La stevia, además de edulcorante natural que permite endulzar sin consecuencias negativas a los diabéticos; tiene propiedades medicinales para tratar esa misma enfermedad, incluso en diabetes tipo 1 se puede hacer retroceder la glucosa si al comienzo del tratamiento se combina la insulina con la toma de stevia.
Es beneficiosa también para regularizar hipertensión, colesterol y triglicéridos; tratar gangrenas; y detiene el avance de las retinopatías, pudiendo mejorar la visión. También ayuda a frenar la retención de líquidos y reduce la ansiedad, ayudando, lentamente, a bajar de peso”.
Entiendo que la stevia fue solo la primera planta que lo cautivó, ¿qué vino luego y con qué objetivos promueve esos otros métodos de cura?
“Al seguir estudiando y comenzar a recibir noticias de las personas que mejoraban su salud con la stevia, ya no pude detenerme.
Conocí la kalanchoe y todas sus propiedades.

Luego la marihuana, que es potente para el cáncer de mama, epilepsia, glaucoma, esclerosis múltiple, artritis, artrosis, inflamación; incluso se la utiliza en bebés con tumores cerebrales, y ayuda a superar los efectos secundarios de las quimioterapias, entre muchas propiedades. Los brotes psicóticos de los que se la culpa, solo los genera cuando está muy alterada, cuando lleva mucho THC.
También conocí con los años el clorito de sodio, el MMS, poderoso desinfectante que se debería utilizar para purificar el agua, en lugar del hipoclorito de sodio que genera sustancias cancerígenas. Es útil para combatir la esclerosis lateral amiotrófica; eliminar virus, bacterias, hongos y parásitos; la malaria la cura en pocas horas, y el ébola en tres días.
Cuando a un niño autista lo desparasitamos, le quitamos de su dieta trigo y lácteos, y le damos MMS, comienza a despertar.
También con el grupo de gente con quienes trabajo, La Dulce Revolución, llevamos semillas de otra planta, artemisa annua, a África y en un par de años un compañero le curó la malaria a más de 20.000 personas.
Con agua de mar se pueden superar múltiples enfermedades, entre otras el cólera”.
¿Cree en la posibilidad de generar cambios?
“Si, pero luego de más de treinta años intentándolo en movimientos sociales, políticos, sindicales… y desengañado de todos ellos, lo intento a través de organizaciones como La Dulce Revolución; una plataforma asamblearia, con gente práctica, donde no se hacen difíciles los consensos; la horizontalidad es la que va a cambiar el mundo. Creo en la insumisión intelectual, o sea poner en duda todo, y hacer tu propio análisis, tu propio camino”.











