Elena Escalada vuelve a escribir por Francisco, esta vez para reivindicar a quien da vida: la madre. En un nuevo poema inspirado por el nacimiento de Francisco, la escritora Elena Escalada reivindica con delicadeza y profundidad el rol de la madre. Con un paralelismo que atraviesa especies y silencios, el texto honra la soledad de ese instante en que se da vida, y da nombre—por fin— a quien suele quedar detrás del milagro: Alma.
La elefanta marina a quien Elena bautiza con el nombre Alma, dio a luz a Francisco en plena playa de Piriápolis. Ocurrió a las 08:20 del 11 de octubre de 2025, configurando un hecho inédito e histórico en las costas uruguayas. Días atrás, Elena Escalada, había escrito un hermoso poema dedicado especialmente a Francisco (ir a la nota). Publicamos a continuación el nuevo poema de Elena, titulado, simplemente Madre.
Madre
En todas las especies, cuando llega una nueva vida,
la mirada del mundo se posa en la cría.
Los aplausos, las cámaras, los suspiros,
todo se dirige hacia ese milagro que acaba de comenzar.
Y la madre —la que se abrió en cuerpo y alma para que eso ocurriera—
queda un paso atrás,
cubierta por el manto del deber cumplido,
como si la vida que dio no le perteneciera más.
Así fue contigo, madre de Francisco.
Todos hablaron del pequeño,
de su ternura, de su primer contacto con el mar,
de su historia con nombre propio.
Y a vos te llamaron apenas “la madre de”.
Pero no.
Vos sos mucho más que eso.
Sos coraje y sos raíz.
Sos abrigo cuando el viento muerde,
sos alimento cuando el mar calla,
sos descanso, sos refugio.
Sos el primer latido que acompaña otro corazón.
Por eso decidí darte un nombre: Alma.
Porque en vos habita la esencia de todas las madres del mundo,
las humanas, las del aire, las del agua y las de la tierra.
Las que paren en silencio,
las que enseñan sin palabras,
las que aman sin esperar ser vistas.
Hoy el mar te reconoce.
Y nosotros también.
Porque sin vos, Alma,
ninguna historia empezaría.
Gracias 🙏
Piriápolis 26/10/25
Elena Escalada











