Este domino 1º de junio se realizan en nuestro país las elecciones Internas de los partidos políticos. Semanario La Prensa convoca a todos los ciudadanos a concurrir a las urnas, especialmente a los de nuestra zona de influencia, municipios de Pan de Azúcar, Piriápolis y Solís Grande demostrando la alta cultura cívica de nuestros vecinos.
Nuestra convocatoria obedece en primer lugar a defender y cuidar el derecho al voto del que gozamos los uruguayos, privilegio que no todos los países tienen e la actualidad e incluso Uruguay en su momento tampoco lo tuvo. Una vez recuperada la democracia en nuestro país debemos cuidar tan preciado tesoro, transformándose el derecho al sufragio en una obligación moral concurrir a votar, teniendo en cuenta que las elecciones de este domingo no son obligatorias constitucionalmente.
Por otro lado, es bueno tener en cuenta que su voto decide, si usted no vota, será otro quien estará decidiendo por usted. Este domingo vaya a las urnas y vote, hágalo por el candidato o partido de su preferencia, o si tiene claro que un candidato no le gusta, vote por su oponente. Este domingo todos a votar!
Publicamos a continuación un artículo de Nelson Caula, el cual adherimos en todos sus términos.
Domingo 1º de junio del 14.
Porque es el voto esa chispa imprescindible que arranca la compleja maquinaria de la Democracia.
Porque “la bonanza económica y la democracia consolidada” –mediante la cual hay “apatía” para el sufragio, según un semanario (extraña manera de agradecer semejante estado de cosas)- también tuvo un punto de partida en el ritual de introducir una papeleta en la urna.
Porque no hay tal bonanza ni consolidación que dure cien años si sólo disfrutamos de nuestros derechos y descuidamos nuestras obligaciones.
Porque de confirmarse que seis uruguayos en diez prefieren que los cuatro restantes elijan (también) por ellos, que luego no se quejen ni reclamen por alguna que otra desazón que al no votar, de alguna forma ellos mismos iniciaron. Cuando menos no miren la paja en el ojo ajeno…
Porque es un cómodo facilismo andar diciendo que “son todos iguales”. Mentira. Hay infinidad de opciones, tantas que prácticamente más no se puede.
Porque el voto es aplauso y castigo a la vez.
Porque todavía me tiembla el esqueleto entero y me emociona como entonces (quizás ya con cierta carga de viejo reblandecido), el día que puse mi No en el 80. La imponencia de un voto que fue el principio del fin de más de una década de no votar y ambientar un escenario diametralmente opuesto.
Por eso MAÑANA, como ayer y SIEMPRE, daré rienda suelta al voto que MI alma pronuncia.
Abrazo: Nelson Caula.






