Estimado lector/a: Hace poco tuve la alegría de reunirme con varios amigos y amigas, algunos de ellos no veía desde hacía mucho tiempo.- Me encontraba conversando de un tema y de otro, cuando de repente todos los que estaban presentes manifestaron un mismo sentir, un mismo pensamiento: la falta de tiempo para dedicarse un rato a uno mismo, para dedicarse a otra actividad, una actividad nueva, al margen del trabajo habitual y los quehaceres diarios.-

Fue así como todos manifestaron las ganas de tener más tiempo para poder dedicarlo a sí mismos y cuando digo a sí mismos, no me refiero a ir más veces al club, o disponer de más tiempo para mirar la televisión o dedicarse al jardín o a la cocina o un deporte o esas infinidad de actividades que tienen que ver con la parte externa del ser sino que me refiero al tiempo para la parte interna, para dedicarlo a ese mundo interno que todos tenemos y que poco conocemos,
Era casi unánime, entre los presentes, la manifestación del anhelo de tener más tiempo para poder dedicarlo al conocimiento de sí mismos, tiempo para detenernos a reflexionar, a pensar sobre cómo somos realmente, que deficiencias entorpecen nuestro camino, de que virtudes somos acreedores, que aspectos de nuestra forma de ser deberíamos revisar.-
Pero todos acusamos no tener tiempo y allí surgió entonces la pregunta: En qué gastamos el tiempo? Porqué no tenemos tiempo para realizar ese tipo de estudio?
Sin perjuicio de que todos tenemos un trabajo, horarios que cumplir, una hogar que atender, personas a quienes cuidar y tantas otras actividades, que sin lugar a dudas son realmente importantes; hay espacios de tiempo que utilizamos en el día y los utilizamos mal.-
Cuanto tiempo dedicamos a mirar el celular, las novedades en las redes sociales, la televisión, los informativos, películas de netflix?
¿Cuánto tiempo utilizamos conversando con otros seres sobre temas triviales, repetitivos? Y ni que hablar del tiempo que perdemos en preocupaciones sobre asuntos que quizás nunca se presenten.-
Basta con mirar el celular o la televisión por unos minutos para tomar contacto con un montón de noticias o novedades que ocupan un lugar ponderable en la mente y así le van quitando a ésta, el espacio para lo que verdaderamente importa.- Desde luego que estar al tanto de lo que ocurre en el mundo importa, pero convendría hacerlo de forma equilibrada, seleccionando todo aquello que dejamos entrar en nuestro recinto mental .-
Sino después viene el apuro, nos vemos corriendo de un lado a otro, acusando falta de tiempo.-
El autor de Logosofía nos enseña a conquistar ese tiempo que manifestamos no tener.- Para ello nos enseña entre otras cosas, a identificar los pensamientos que tenemos internamente, para poder ser dueños de nosotros mismos y por ende, de nuestro tiempo.-
Aprender a identificar nuestros pensamientos es una forma de conquistar el tiempo!.-
Malvina Picasso.-
Estudiante de Logosofía en Piriapolis.-
Por consultas y entrevistas: 099000738 o 098.781124.-









