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El retorno de un histórico a la política departamental: Alejandro Bonilla pisa fuerte en Pan de Azúcar. La siguiente entrevista, exclusiva para diario La Prensa, recoge las ideas y recuerda la vasta trayectoria del dirigente nacionalista, referente político de la zona oeste de Maldonado, que supo ser secretario de las Juntas Locales de Pan de Azúcar y Piriápolis, y que acaba de inaugurar el club de la Lista 20 en Pan de Azúcar, marcando su regreso con renovadas propuestas, manteniendo la honestidad y transparencia de siempre. Alejandro Bonilla se define ideológicamente como nacionalista de centro izquierda, wilsonista y burgueñista.
“Sin pelos en la lengua”
Los primeros días de mayo, en momentos en que empieza la larga “gimnasia” política que llevará un año, entre elecciones internas, nacionales, balotaje y departamentales, un nuevo club abre en Pan de Azúcar. Se trata de un club de la Lista 20, de José Hualde, frente a la Chevrolet.
Su apertura implica el retorno a la arena política de la Zona Oeste de un histórico referente nacionalista, Alejandro Bonilla Goicoechea, por largos años Secretario de la Junta Local de Pan de Azúcar, y luego en la Junta Local de Piriápolis. Considerado en el Partido Nacional como un referente, a la vez que el histórico hombre rebelde de su interna, se trata de una figura política de larga trayectoria, destacándose por la creación la recordada Lista 12, que unió por primera vez a toda la Zona Oeste de Maldonado, sumando 3500 votos para sacar directamente a Bonilla como Edil Departamental.
Sobre los motivos de su retorno al terreno político y sin guardarse nada, como es él, habló de todo, analizando la realidad nacional actual, la situación de la Zona Oeste, recordó a su padre, el diputado Edgard Bonilla, los tiempos de la dictadura y la lucha que su familia tuvo en defensa del wilsonismo, y su lucha propia por Zona Oeste.
Una familia histórica de Pan de Azúcar

Cuando le preguntamos a Alejandro Bonilla cómo se consideraba políticamente, nos respondió: “Sigo la linea de mi padre. Soy blanco, nacionalista, pero de centro izquierda, wilsonista y burgueñista”. Apasionado por la politica, y por la historia que le tocó vivir a él y su familia en los tiempos de la guerrilla y luego de la dictadura, y luego en el retorno a la democracia, nos empezó a contar su historia.
“Mi padre, Edgard Bonilla, nos formó en la tradición blanca, y con él empezamos a militar por Wilson en las elecciones de 1971, cuando aquel famoso programa ‘Nuestro compromiso con Usted’, reforma agraria, nacionalización de la banca. Papá esa vez fue unos de los candidatos nacionalistas a intendente, por el wilsonismo.
En el 72, me acuerdo cuando encontraron la tatucera tupamara en la estancia Espartacus y encontraron el cuerpo de Pascasio Báez. Nos contaron que papá estaba en una lista de posibles figuras públicas de la zona como para secuestrar o vaya a ser qué, por su trayectoria política, pero también porque era gerente del Banco Pan de Azúcar, y conocía casi como un amigo al dueño de ese campo y su esposa, que resultaron ser tupamaros.
En el Banco Pan de Azúcar, mi padre ayudó a mucha gente. Y también con los campos que heredó, que siempre decía tenían que ser para el pueblo. Papá venía de la familia Bonilla, fundadora e impulsora de Pan de Azúcar. Nació donde hoy es la Escuela Industrial de Pan de Azúcar. Todo los terrenos en esa zona eran de la familia, y con los años no le importó donarlos para el desarrollo social y educativo del pueblo. Para que ubiques, es desde donde están las viviendas de INVE, la UTU, hasta el cementario. Todo eso eran quintas y chacras de los dos hermanos Bonilla. Por eso en Pan de Azúcar dicen que cuando falleces ‘te vas a los pinos de Bonilla’. Papá donó esos terrenos, por ejemplo el del Liceo de Pan de Azúcar y de la Escuela Nro. 54 para niños con capacidades diferentes. Otro, frente al Control e INVE, lo donó para hacer un Hogar de Ancianos , que no se concretó, pero sigue ahí, el terreno está, lo tiene la Intendencia, se pensó luego para un polideportivo, pero bueno, ahí está.
Con Wilson como guía
“Cuando la dictadura, y con Wilson en el exilio, mi padre era, junto a los hermanos Julio y Juan Barbachan, y otros amigos, los que clandestinamente hacían circular casa por casa los famosos cassettes de Wilson, donde la gente escuchaba sus palabras. Además ayudaba en las acciones clandestinas, incluyendo algunos vuelos en avioneta, que Wilson hizo acá.
Trabajando políticamente con mi padre, militamos por el ‘No’ al proyecto constitucional de los militares, cuando el plebiscito de 1980, que estaba prohibido hacer campaña o publicidad por el ‘No’. En elecciones internas del ’82 estuvimos en las listas ganadoras que eran antidictatoriales. Hasta que vino el glorioso 84. Papá vino en el barco junto a Wilson en su retorno, cuando fue apresado por los militares. Me acuerdo que nos contaba toda la operativa militar cuando el vapor de la carrera llegaba a Montevideo, rodeado de barcos de guerra y un helicóptero naval que volaba armado por arriba de ellos, y cuando abordó la nave un oficial y se lo llevó a Wilson detenido hasta el puerto. Igual la Marina lo trató con mucho respeto, no era lo mismo que el Ejército. Pero bueno, Wilson preso no pudo ser candidato a Presidente en las elecciones nacionales.
En esas elecciones, papá tuvo el honor de ser Diputado del Partido Nacional por Maldonado, es decir, fue el primer representante en el Parlamento por Maldonado al retorno de la democracia (junto a Honorio Barrios Tassano del Partido Colorado y Ramón Guadalupe del Frente). Fueron años complicados para mi padre en el Parlamento, cuando la aprobación de la Ley de Amnistía para los tupamaros, y la Ley de Caducidad para los militares, que Wilson, ya más moderado en esos tiempos, la apoyó para evitar un quiebre institucional”.

Alejandro Bonilla, su experiencia en gestión
Apoyado por votos propios, Bonilla fue, en la década de 1990, Secretario de la Junta de Pan de Azúcar (el equivalente hoy a ser alcalde). Esos años, tiempos del burgueñismo, Pan de Azúcar vivió un crecimiento que Bonilla recuerda. “Durante los años de nuestra gestión, peleamos con el poder central para obtener recursos y obras, y lo logramos, trabajando con las fuerzas vivas de Pan de Azúcar. Se hizo la Piscina de Pan de Azúcar, pudimos ampliar la necrópolis, y se hizo lo que tiene que hacer un municipio, mucha obra urbana. Calculo que hicimos una 60 cuadras de cordón cuneta y río asfáltico en barrios como Belvedere, La Viviana o Barrio Suárez, también en Nueva Carrara (junto con el puente de madera nuevo), sin olvidar la polítida de hacer plazas en los barrios. En barrio La Estación se entrregaron las viviendas municipales, junto a la Estación de AFE, Se apoyó a todas las instituciones y sus eventos.
En el 2000, Bonilla, amparado en su exitosa gestión en Pan de Azúcar, fue nombrado Secretario de Piriápolis. Repitiendo su política de hacer obras, es recordada su gestión. “En Piriápolis fueron más de 80 cuadras de cordón cuneta y río asfáltico en todos los balnearios, como Proa al Mar y Playa Verde, en Punta Colorada, en el repecho de los pescadores, y en la Avenida de Mayo para arriba, asi como hicimos Misiones. También se impulsó la Casa Joven, y presionamos a la Intendencia para poner en valor los eventos de Piriápolis. Así cuatriplicamos los premios e incentivos para el desfile de Carnaval, me acuerdo que eran como 6000 USD de la época. Lo mismo con la Doble San Antonio, que empezó no sólo a desbordar de participantes, sino de atletas profesionales de nivel nacional e internacional”.
La “12”: cuando la unión, hizo la fuerza
Bonilla es un firme convencido de que la Zona Oeste de Maldonado siempre ha sido la “Cenicienta” del departamento de Maldonado, postergada por todos los gobiernos departamentales, colorados, blancos y frentistas, porque los intendentes priorizan el eje San Carlos, Maldonado y Punta del Este, por la cantidad de votos que representan.
En esa línea, buscando posicionar a la Zona Oeste, en la década de 1990, Alejandro Bonilla inició su propia carrera política, hasta crear la famosa Lista 12, un movimiento político que creó Bonilla inspirado en el ejemplo del fútbol.
“Yo jugué mucho al fútbol, y veía que pasaba como en la política, que Zona Oeste era la desplazada, y que teníamos que hacer como cuando se crearon las Ligas Federadas en el futbol, defendiendo nuestro territorio. Mi padre decía que separados, Pan de Azúcar y Piriápolis apenas sumaban unos 10,000 votos, entonces sus dirigentes no tenían el peso de los de la capital, o San Carlos. Siempre vienen acá los dirigentes capitalinos de Maldonado a buscar el voto. Entonces decidimos unirnos como Zona Oeste, unir la fuerza de Pan de Azúcar, Piriápolis, Gregorio Aznárez. Lo hicimos con la formación de la Lista 12. Y en la elección departamental conseguimos como 3500 votos, claves para el triunfo de Antía, y poniendome directamente a mí como Edil Departamental, sin agradecerle ni deberle votos o favores a nadie de Maldonado. Claramente la unión de Zona Oeste puede cambiar una eleccion, pasa por juntarnos, y no por la chacrita. La union hace la fuerza. Antes no existíamos, nos comía Maldonado”.
Bonilla recuerda los conflictos dentro de su propio partido con los lideres fernandinos, respecto a su lucha, como Edil y como Secretario de Pan de Azúcar o Piriápolis, por obtener los recursos y obras que la Zona Oeste requería. Como la estrategia había funcionado, y Zona Oeste marcó presencia en los presupuestos departamentales, pronto las fuerzas centralistas fernandinas y carolinas reaccionaron. “Era la oveja negra.
Cuando me vieron en Maldonado, con todos los votos y convencionales que tenía atrás, y que no me callaba la boca cuando reclamaba cosas para Zona Oeste, me entraron a matar”, cuenta Bonilla. “Finalmente la 12 fue dividida, colaboraciones que iban para la lista, fueron para otros sectores, lo mismo que los dirigentes, que se los llevaron. Aplicaron el principio romano, de ‘divide y vencerás’. No lo critico, se trata de algo que pasa en todos los partidos, la lucha entre el centro y la periferia. Luego estuve un tiempo en el Partido Colorado, hasta que los golpes sufridos me retiraron de la política activa”.
La “20”: buscando la revancha
Los años pasaron, entre ellos 15 años de gobierno frenteamplista en el país. Y Alejandro Bonilla decidió retornar a la arena política.
“Yo siempre cito una frase de Wilson. ‘Si no somos capaces de manejar un pais de tres millones de habitanes, somos todos unos delicuentes’. Es una frase que siempre cito de Wilson Ferreira, Y tiene razón. Somos un barrio de Buenos Aires y San Pablo, y no puede ser que en un período de 15 años, los mejores de la historia económica del Uruguay, que nunca entró tanto dinero al país, cosas básicas como la educación, la seguridad, el empleo, o hasta la defensa nacional, estén peores que antes. En esos rubros hay más dinero, más inversión, porque hay más plata en el Estado, pero sin embargo estamos peor.
Yo creo que todo parte de una visión, una filosofía que predomina que ha hecho un daño cultural terrible. Nosotros, en el Partido Nacional, volvimos por una ruta, por lo nuestro, por nuestra ciudad. Hoy es la Lista 20, en recuerdo al mejor Intendente de Maldonado, don Domingo Burgueño Miguel, un hombre de hablar poco y hacer mucho, en obras. Hoy estamos junto con Luis Lacalle Pou en lo nacional, y con Hualde en lo departamental. Porque tenemos la esperanza para un cambio grande para nuestros hijos, nuestros nietos.
No se trata de sacar planes sociales. Los planes sociales para madres solas con hijos, que uno sabe lo que es el sacrificio, se entienden, pero no para vagos, o que fomentan no trabajar, porque mantienen y reproducen la pobreza, que no es económica, es cada vez más cultural, que eso es lo que no mide el gobierno en sus informes. Ahora todo es que me arreglo con una canasta, un plan social. Y no. Este pais sale adelante si todos la luchamos, trabajamos. Porque el trabajo dignifica al individuo, y hace crecer nuestra economía como país.
Aunque a algunos no les guste, yo digo que lo de antes fue lo mejor. Por los principios éticos de antes, basados en el trabajo, el respeto, el valor por el esfuerzo. Y el respeto de la autoridad, algo básico. Se trata de respetar al policía, al maestro, al cuidador de una plaza. Todos desautorizados por una filosofía que viene de arriba, que habla de derechos y derechos, pero no de obligaciones, la de estudiar, trabajar, respetar las leyes. Son los ideales que nos enseñaron nuestros padres, y nuestros abuelos, lo que se ha perdido con esos gobienros. Confundimos democracia con libertinaje. Nosotros queremos democracia, pero basada en el respeto a la autoridad. Y si ya lo hicimos, podemos recuperarlo, aunque el daño cultural hecho llevará mucho tiempo.
En esta cruzada, en Pan de Azúcar me acompañan grandes personas, como Alejandra García, Mario Benítez, Jorge Gonzàlez y Jaqueline Bringa, también un hermano para mi, Felipe Tabeira, y la familia Clavero, junto a muchos más amigos.
Saben como trabajé los 10 años de mi gestión acá, en Pan de Azúcar. Saben que fui leal, transparente y luché por las cosas de la gente., sin llevarme nada. Los que me conocen saben como vivo.
Y por eso vuelvo. Por ver a la gente feliz, unida, y volver a tener principios y respeto, por la autoridad, y no lo que nos han dado hasta ahora. Tenemos un médico-presidente que te dice que no fumes tabaco, pero te libera y te vende la marihuana en la farmacia. Nadie le mete el diente al flagelo de la droga, y las consecuencias de ella. Lo sé en carne propia”.










