El 17 de diciembre de 2025 en el Espacio Colabora, con más de 140 personas presentes, en el marco del cierre del año académico de las actividades públicas del Programa «Género, Sexualidad y Salud Reproductiva» del Instituto de Psicología de la Salud de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar), se realizó la presentación del «Manual de Buenas Prácticas en educación integral de la sexualidad».
El Portal de la Udelar dialogó acerca de esta publicación con la docente de la Facultad de Psicología de la Udelar, Alejandra López, coordinadora del Programa «Género, Sexualidad y Salud Reproductiva».
Convocatoria a «Buenas prácticas de Educación Sexual
El «Manual de Buenas Prácticas en educación integral de la sexualidad» sistematiza y reúne 10 experiencias seleccionadas entre las propuestas que se presentaron al llamado «Buenas prácticas de Educación Sexual Integral» enmarcado en el Primer Encuentro Nacional sobre Educación Sexual Integral, organizado por el Programa «Género, Sexualidad y Salud Reproductiva», llevado a cabo en la Facultad de Psicología en setiembre de 2024 y que convocó a más de 400 personas.
Al concurso, que fue posible gracias al trabajo conjunto del Instituto de Psicología de la Udelar; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se presentaron 25 propuestas. La convocatoria estuvo dirigida a prácticas en educación sexual integral, tanto al sector formal de todos los niveles, desde inicial a educación media superior, como al no formal. De las propuestas que se presentaron el jurado reconoció 11 prácticas a las que valoró por cumplir con requisitos preestablecidos en las bases de la convocatoria, que se basaron en el concepto de buenas prácticas en educación sexual integral, «aquellas que tienen un fundamento empírico, teórico y se basan en evidencias científicas previas, todo lo que requiere un buen saber hacer de los docentes y la evaluación de esa intervención», explicó López.
Importancia de la educación sexual integral
La docente recordó que el Programa «Género, Sexualidad y Salud Reproductiva», un grupo I+D financiado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Udelar, tiene como una de sus líneas prioritarias de trabajo académico la producción de conocimiento para el desarrollo de la Educación Sexual Integral (ESI), en Uruguay. En 2024 el Programa conmemoró 25 años de existencia y en ese marco llevó adelante numerosas actividades que se continuaron en 2025, incluida la publicación del Manual.
Destacó que el Programa «Género, Sexualidad y Salud Reproductiva» busca darle visibilidad a buenas prácticas de educación sexual integral y diseñar intervenciones basadas en evidencia científica, que sean culturalmente pertinentes y sensibles. En ese sentido entienden que «es importante visualizar, más allá de nuestro programa, a la Udelar como un actor que está jugando un papel importante en asegurar el derecho a la educación sexual integral de las personas, en particular de niñas, niños y adolescentes, población en la que existe una mayor demanda y requerimiento esta implementación». La Universidad también participa en los mecanismos de discusión del diseño de las políticas de educación social integral, espacio en el que aporta evidencia de calidad sobre la educación sexual integral, qué funciona y qué no, en la formación de los recursos humanos ya sea a través de formación permanente como de grado y posgrado, «las ofertas académicas de la Udelar en el área no son abundantes, pero las hay», apuntó.
López resaltó que la sexualidad es una dimensión integral del ser humano y sumamente relevante ya que nos acompaña a lo largo del desarrollo vital y está fuertemente relacionada con el bienestar integral. «Las personas nos enfrentamos a lo largo de la vida a relaciones amorosas protegidas o no, a la posibilidad de exposición a riesgos o violencias, situaciones que afectan directamente el bienestar y que nos exigen tomar decisiones para lo cual necesitamos el acceso a recursos, redes de apoyo, información curada y de calidad, servicios de salud, métodos anticonceptivos para planificar la vida sexual y reproductiva y a estrategias de prevención de infecciones de transmisión sexual». Añadió que, en este sentido, la educación sexual integral en niños, niñas y adolescentes contribuye a prevenir situaciones de violencia y abuso sexual infantil, al autoconocimiento del propio cuerpo, pero también a saber tomar decisiones basadas en la información y a aprender a manejar los sentimientos. En este sentido, señaló que alrededor del año 2020, en un contexto país en el cual la educación sexual integral había mantenido, en cierto modo como por inercia, algunas actividades, pero no se había desarrollado y existía un escenario con muchas precauciones para trabajar este tema, el equipo del Programa «Género, Sexualidad y Salud Reproductiva» venía implementando una estrategia diseñada para circular por los centros educativos, una intervención en educación sexual integral basada en el contexto uruguayo, a la que titularon «Si yo fuera Juan». Comenzaron a aplicar esta intervención, primero en el sistema educativo formal y luego, desde 2022, en la educación no formal. Al momento «Si yo fuera Juan» se ha aplicado en más de 150 centros educativos, hay más de 400 docentes formados en la implementación de esta intervención y ya participaron más de 4000 adolescentes.
«Estas son solo algunas de las numerosas cuestiones que la educación sexual integral favorece, algo de lo que existen evidencias a nivel internacional y nos parece muy importante que las niñas, niños y adolescentes accedan efectivamente a este derecho», afirmó. Añadió que el derecho a la educación sexual integral implica que, más allá de las condiciones familiares de las personas, estas tengan acceso a un acompañamiento tutelado de calidad, basado en evidencias científicas, por personas idóneas, capacitadas, con el fin de adquirir herramientas para la mejor toma de decisiones a lo largo de la vida. Recordó que la educación sexual integral está consagrada como un derecho humano universal en distintos documentos internacionales de Naciones Unidas y a nivel nacional en la Ley Nacional de Educación del 2008, la que a su vez integra la Ley de defensa al derecho a la salud sexual y reproductiva, por tanto «es un derecho inalienable que los Estados deben proteger y garantizar».
«Manual de Buenas Prácticas en educación integral de la sexualidad»
López explicó que el libro está dirigido básicamente a quienes trabajan con niños, niñas y adolescentes, ya sea en en el marco de políticas educativas, de salud o sociales, en términos amplios, a nivel territorial, por ejemplo. Las prácticas incluidas en el Manual podrían ser replicables y se pueden adaptar a distintas poblaciones y contextos. Los focos temáticos y las poblaciones a las que están dirigidas las prácticas varían, algunas de las propuestas se vinculan con los entornos digitales, las relaciones sociales de género, la prevención de la violencia en el noviazgo y el aprendizaje sobre el propio cuerpo, otras, con el uso responsable de preservativos, la valoración de la violencia y el uso del violentómetro, que es un instrumento para la prevención de relaciones violentas entre adolescentes.
El Manual ofrece una manera de abordar temas sensibles, complejos, en el área de la sexualidad, enfocados en distintas poblaciones, así como un fundamento de por qué tratar los temas de esa forma y una metodología para llevarlos adelante.
Perspectivas a futuro
El equipo del Programa «Género, Sexualidad y Salud Reproductiva» ha resuelto realizar en 2026 un segundo Encuentro Nacional sobre Educación Sexual Integral y en lo que se refiere al concurso de «Buenas prácticas de Educación Sexual Integral», la convocatoria se abrirá cada cuatro años. Asimismo retomó una idea que se inició en el año 2020 y luego se diluyó, de organizar y liderar en representación de la Udelar, una red nacional para la educación sexual integral que convoque a docentes, profesores, investigadores y educadores, de la salud. Esta idea se vincula con un plan actual del gobierno liderado por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), el plan Nacional y la Intersectorial de Educación Sexual Integral, que la Udelar integra junto a la Universidad Tecnológica (UTEC), la ANEP, la educación militar y policial, y las universidades y colegios privados. En este sentido, López destacó que Uruguay en general es un país muy bien posicionado y valorado en numerosas áreas, también en la historia de la educación sexual integral en la que cuenta con 100 años de trayectoria.
Entiende que algo que el país necesita es atar la educación sexual integral efectivamente a la política educativa, para evitar que quede debilitada ante los eventuales cambios de gobierno. Añadió que para ello se requiere contar con un presupuesto adecuado, y recuperar la formación docente en educación sexual integral, a través del centro de formación docente, que claramente tuvo un retroceso en el periodo de gobierno anterior. Recordó que a partir de 2010 aproximadamente se instaló una figura interesante en los centros educativos, el referente en educación sexual integral, sin embargo, se le asignan solo 10 horas semanales para trabajar con todo el alumnado de la institución. «Por tanto es una figura interesante, pero con debilidad en términos de una capacidad de incidencia baja, necesitaría mayor carga horaria y otro tipo de contratos», puntualizó. Por otra parte, destacó que fuera del sistema educativo formal, en la educación no formal, todavía resta mucho trabajo y creo que el Plan nacional y la Intersectorial van a ayudar a incorporar la visión transversal de la educación sexual integral, a lo largo del curso de vida. En ese marco se plantean actividades en el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), en Dirección Nacional de Sanidad Policial, y Dirección Nacional de Formación Policial, en Formación Militar, en las comunidades y en los territorios.
Asimismo resaltó que es preciso incorporar una mirada de los entornos digitales en la formación de la educación sexual, que integran la forma de socialización de las niñas, niños y adolescentes en la actualidad.Cada vez más tempranamente los niños y las niñas entran en contacto de contenidos sexuales en internet a través de los juegos en línea y otras interacciones y precisamos que los niños y las niñas sepan manejarse en esos contextos y que haya adultos referentes atentos que puedan acompañar esos procesos porque sabemos que los entornos digitales llegaron para quedarse y existe una brecha generacional que es necesario tratar de achicar y de que los adultos tengamos mejores herramientas para acompañar estos procesos», señaló.
Entiende que «son destacables algunos cambios que se vienen dando en este gobierno que se van sumando a una política nacional de protección de derechos, en particular de niñas, niños y adolescentes, pero también de todas las personas a lo largo de su curso de vida, en el marco de un mundo y en el que existen sectores ultra conservadores que están impulsando retrocesos importantes en todos los países en materia de la agenda de derechos, estamos en un escenario global complicado para la agenda de derechos».
Más información y materiales: página web «Si yo fuera Juan»









