En una entrevista realizada por Semanario La Prensa, el «Lagarto» Julio Álvarez compartió detalles sobre su incansable labor social y sus próximos objetivos deportivos. Con 58 años de edad y tres décadas dedicadas a la ayuda comunitaria, se mantiene como un pilar de apoyo para Pan de Azúcar y un referente de la zona oeste, basando cada una de sus acciones en una transparencia absoluta.
Un compromiso nacido de la experiencia
Durante la charla, el «Lagarto» profundizó en su faceta de acompañante para pacientes que deben trasladarse a centros asistenciales. Este compromiso surge de una experiencia personal límite: recordó haber pasado dos días a la intemperie, sin comer y durmiendo en la calle mientras su madre estaba internada en estado grave en el Hospital Militar de Montevideo.
Para que nadie repita ese sufrimiento, ofrece su tiempo para acompañar a enfermos, financiando pasajes y gastos mediante la venta de miel. «No importa si yo me quedo sin nada, me quedo sin comer, no me importa. Pero acompaño a esa persona», afirmó. Para garantizar la seriedad de la ayuda, solicita siempre la documentación médica: «Yo tengo que ver a la persona enferma y garantizar el dinero que yo adjunto, como corresponde, de la mejor transparencia».
Apoyo local y campañas recientes
El «Lagarto» destacó y agradeció el apoyo de MAR Y SIERRA SRL. (ANCAP Pan de Azúcar), mencionando especialmente a Daniel Rodríguez y Elena Escalada, además del respaldo de las autoridades de Pan de Azúcar y Solís Grande.
Como ejemplo de su labor reciente, mencionó una campaña para un vecino accidentado, donde se recaudaron 10.000 pesos. Destacó la honestidad de la familia, que presentó ante las autoridades el número ganador al comprobar que no había sido vendido, asegurando una gestión cristalina. Su mensaje hacia la población es directo: «Lo peor que les puede pasar es que duden. Quiero que no duden, que vengan y me hablen».
El reto de las 72 horas y el retiro deportivo
En el plano de los récords, busca alcanzar las 72 horas sobre la bicicleta. Este desafío, que ya intentó pero se vio frustrado por la ansiedad tras las demoras en la autorización, tiene ahora una garantía pública ante el municipio: si no lo cumple, sus dos bicicletas de competición quedarán en propiedad de la autoridad local.
Este evento busca visibilizar el caso de un niño con leucemia de Cerro Largo. De lograrlo, el «Lagarto» adelantó que sería su retiro definitivo: «Me encantaría cumplir ese récord porque sé que lo hago… y ahí sí le diría un adiós a todo esto y dejaría al país en lo más alto».
Vocación y honestidad
El «Lagarto» Julio Álvarez fue enfático al señalar que rechaza cualquier retribución personal. «Acá se trata de ayudar a la gente enferma; se hace de corazón o, si no, hasta luego», sentenció, dejando claro que su único motor es el bienestar del prójimo.
«Lo voy a seguir haciendo así hasta que me muera porque es lo que me gusta»
el «Lagarto» Julio Álvarez








