El gigante de piedra que une y divide a dos comunidades. El emblemático cerro se convierte en el centro de una disputa de identidad y jurisdicción entre los municipios de Pan de Azúcar y Piriápolis, tras el anuncio de un expediente formal para redibujar el mapa de Maldonado.
Lo que comenzó como una rendición de cuentas administrativa en el Municipio de Pan de Azúcar, se transformó en el punto de partida de un debate histórico. El alcalde Alejandro Echavarría anunció formalmente la intención que el Cerro Pan de Azúcar pase a formar parte de su jurisdicción, argumentando una disociación entre los límites políticos actuales y la identidad profunda de su pueblo.
Entre la industria de Piria y el sentimiento local
El conflicto nace de una geografía política trazada en 2009 que ubicó al cerro bajo la égida de Piriápolis. Sin embargo, el jerarca de Pan de Azúcar sostiene que el cerro es el faro que guía a sus habitantes y el símbolo que les da nombre.
La historia, por su parte, le otorga argumentos de peso a ambos bandos:
- Legado Minero y Agrícola: Francisco Piria, fundador de Piriápolis, no solo estableció una industria vitivinícola en la zona, sino que en 1890 fundó en el cerro una cantera de granito que empleó a más de 400 obreros para construir su balneario.
- Tragedia y Fe: El cerro está profundamente ligado a la historia de Piriápolis, guardando en la memoria el asesinato de Pancho Piria (hijo del fundador) en 1934, mientras sostiene en su cima la icónica cruz de 35 metros de altura, inaugurada en 1938 como un símbolo de perseverancia.
La lógica de los servicios frente a la política
Uno de los puntos más punzantes del debate es la eficiencia operativa. Ante cualquier emergencia o incendio forestal en el cerro, es el destacamento de Bomberos de Pan de Azúcar quien responde por su cercanía, lo que podría configurar una prueba que «la proximidad manda» y que la política debería reconocer lo que los servicios ya ejecutan en el territorio. Desde Piriápolis, se mira con cautela el movimiento, defendiendo el cerro como un activo estratégico y un pilar del proyecto fundacional de la ciudad balnearia.
¿Hacia una gobernanza colaborativa?
Ante la complejidad del reclamo, surge una tercera vía: la gestión mixta. Inspirado en modelos internacionales donde un mismo cerro es compartido por dos municipios, el alcalde Echavarría propone un «entendimiento entre hermanos».
La decisión final queda ahora en manos de las autoridades departamentales, pasando primero por manos del intendente Miguel Abella, donde el jefe comunal deberá evaluar si el mapa trazado hace 16 años debe ceder ante el reclamo de Pan de Azúcar sobre este ícono del departamento cuya primera referencia documentada se remonta a 1717.











