Diego Alonso es el nuevo entrenador de la celeste. El Comité Ejecutivo de la AUF designó esta noche, 14 de diciembre de 2021, a Diego Alonso como el nuevo Director Técnico de la selección uruguaya de fútbol. Tras la destitución de Tabárez, había varios nombres para el cargo, primero se habló de Marcelo Gallardo, el único con credenciales como para dirigir la celeste, pero desechado el plan «A» porque el «muñeco» resolvió seguir en River (argentino), se activó el plan «B», para lo cual se manejaron varios nombres, entre ellos, Diego Aguirre, el tornado Diego Alonso y hasta el «cacique» Alexander Medina, ninguno se le acerca ni a los talones al maestro, pero bue…, uno había que elegir, y el ta-te-ti, inclinó la balanza a favor del «tornado». La mejor de la suertes para Alonso y ojalá que volvamos a vernos en un Mundial…
Alonso tendrá la muy difícil misión de reemplazar al maestro Oscar Washington Tabárez al frente de la celeste, y sin credenciales previas en su corta trayectoria como entrenador, deberá apelar a la suerte de principiante o demostrar lo que hasta ahora no ha podido, para lograr la clasificación al Mundial de Catar 2022. Son cuatro finales que quedan por delante, de las cuales Uruguay deberá ganar al menos 3 para pensar en una clasificación directa o pelear un quinto puesto que lo lleve al repechaje. El 27 de enero se viene Paraguay en Asunción y el 1 de febrero Venezuela en el Centenario, en marzo 24, recibimos a Perú en Montevideo y cerramos ante Chile en Santiago el 29 de marzo.
Con Tabárez el escenario sería mucho mas promisorio para lograr el objetivo, un técnico que no ha fallado en eliminatorias, disputando cuatro y clasificando las cuatro veces a los mundiales (1990 – 2010 – 2014 – 2018), las últimas tres en forma consecutiva, y la última, en forma directa, ocupando el segundo lugar en la tabla de posiciones.
En lo que consideramos un error gigante de la Asociación Uruguaya de Fútbol, cesar al maestro Tabárez, dejándose llevar por la «manija» de gente que pregonaba volver a la celeste «de antes», seguramente debe ser esa que de cuatro mundiales fue solamente a uno y volvió en el primer avión (1994 al 2006), tirando por la borda 15 años de proceso donde se logró ir a todos los Mundiales, conquistando un cuarto puesto en Sudáfrica (lo que implica estar todo el Mundial compitiendo (no de paso), volver en el último avión, y los hinchas un mes llorando de emoción, gracias al maestro en el banco, y a un astro en la cancha, como lo fue Diego Forlán), un quinto puesto en Rusia, ganando cuatro partidos consecutivos en un Mundial, algo que no se lograba desde hacía al menos 70 años y tocando perder en cuartos de final con el equipo que a la postre fuera el Campeón del Mundo. Incluso en el 2014, a pesar del bochorno de Luis Suárez que precipitó la eliminación uruguaya en octavos de final, Uruguay supo ganarle y eliminar a dos potencias europeas en fase de grupos, Inglaterra e Italia, resultados que también hacía décadas no se conseguían.
En el año 2011, Uruguay conquista su 15ª Copa América, jugando de visitante y eliminando en cuartos a los anfitriones, aguando la fiesta a la propia Argentina de Messi, para después coronarse como el mejor Campeón de América en años, ganando semifinal y final, de forma contundente. Una Copa América soñada con vuelta olímpica en el Monumental de Núñez, ante un estadio todo celeste, con decenas de miles de uruguayos que coparon Buenos Aires. Una Copa soñada, de la mano del maestro, y nuevamente con un Diego Forlán intratable, poniendo unos huevos gigantes en la cancha, demostrando que haber sido elegido en el 2010, «Balón de Oro» al Mejor Jugador del Mundial, no fue una casualidad.
Por si fuera poco, al maestro Tabárez se le agregan las perlitas aurinegras, Campeón de la Copa Libertadores de América 1987, vicecampeón de la Copa Intercontinental, y la frutilla del torta, se dio el lujo de ganar un clásico 8 contra 11.
Impresionante carrera de Tabárez al frente de Peñarol, primero y de la selección Uruguay después en dos etapas. La segunda desde el 2006 al 2021, fue de superación constante y de logros que Uruguay no conseguía desde al menos 50 años atrás, precisamente los cincuentones, nunca vivimos satisfacciones mundialistas, siempre nos tocaron las verdes y cuando se ganaba una Copa América, era para disimular de alguna forma, los estrepitosos fracasos mundialistas de la celeste.
Con Tabárez, supimos lo que era llorar de emoción un mes entero en un Mundial, ver a la celeste en las semifinales de la Fiesta del fútbol mas importante del mundo, estar en «semis», es un privilegio reservado solamente para 4 países, de mas de 200 que participan. Es dificilísimo llegar, sino pregúntenle a Brasil que tanto en blanco y negro como en color, quedó eliminado en su propia casa y acá tan livianamente hay quienes dicen «ah, Tabárez lo único que logró fue un cuarto puesto y una Copa América» (como si salir Campeón del Mundo fuera cosa de todos los días), cuanta soberbia en muchos uruguayos, si supieran cuantos países quisieran ser como Uruguay y llegar a donde llegó la celeste con el maestro.
Superación siempre del maestro Tabárez, sin embargo, su principal legado fue dejar una selección uruguaya que puede ganar, perder o empatar, pero siempre jugando al fútbol, no pegando como muchos creen que de eso trata este deporte. El fútbol es un juego de estrategia, de pensar con la cabeza, con pie y carácter firme, con el maestro no corre la violencia, no corren las amarillas y menos las tarjetas rojas, el fútbol se trata de jugar al fútbol.
Este legado es el que debieran tomar todos los clubes del país, especialmente los entrenadores, ya sea de capital como del interior, y comenzar a enseñar a sus jugadores que el fútbol es para pensar, no para pegar.
Tabárez devolvió la selección uruguaya a los primeros lugares del mundo, a los primeros puestos del ranking FIFA, recuperó el status de una de las mejores y de las mas respetadas selecciones del mundo, sino pregúntenle a la Portugal de Cristiano.
Por todo lo expuesto, siempre dijimos que el maestro y la celeste hasta que la muerte los separe! La «manija» no lo quiso así, y entonces ahora prender velas para que Alonso y sus elegidos, tengan un golpe de suerte y nos lleven al Mundial.









