La crisis energética en Cuba alcanza niveles críticos este domingo, con proyecciones oficiales que indican que hasta el 57 % del país se verá afectado simultáneamente por apagones durante el horario de mayor consumo. Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), el déficit de generación obligará a desconectar casi 1.800 megavatios para evitar un colapso total del sistema.
La situación se ha agravado profundamente desde mediados de 2024, paralizando casi por completo la economía de la isla. Mientras el Gobierno cubano atribuye el escenario actual a un «asedio petrolero» de Estados Unidos que impide la llegada de combustible, expertos independientes señalan que el problema estructural reside en la obsolescencia de las plantas termoeléctricas, que operan con décadas de explotación y una falta crónica de inversión.
Un sistema al límite
Actualmente, ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país están fuera de servicio por averías o trabajos de mantenimiento. Esta fuente es responsable del 40 % del mix energético nacional. El otro 40 %, correspondiente a la generación distribuida (motores de diésel), se encuentra prácticamente parado desde enero por la falta de combustible.
En amplias regiones de la isla, los cortes de luz ya superan las 20 horas diarias, mientras que en La Habana las interrupciones alcanzan las 15 horas. En el último año y medio, Cuba ha registrado siete desconexiones totales del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), las dos últimas ocurridas apenas la semana pasada.
Impacto económico y protestas
La falta de energía ha lastrado una economía que ya se contrajo más del 15 % desde 2020. Según un informe del Cuba Study Group, se necesitarían al menos 6.612 millones de dólares solamente para sanear la capacidad de generación eléctrica del país.
Más allá de las cifras, el desabastecimiento eléctrico ha disparado el malestar social, registrándose protestas en distintos puntos de la isla, incluyendo incidentes recientes en La Habana y la localidad de Morón. Los apagones han sido históricamente el detonante de los principales estallidos sociales en Cuba, siendo el más recordado el del 11 de julio de 2021.
EFE / Semanario La Prensa























