Tras el incremento sostenido de incautaciones en controles vehiculares y la saturación de sus depósitos, la cartera definió una estrategia específica que busca evitar que estos vehículos o sus partes reingresen al mercado ilegal, priorizando un ciclo de disposición final que involucra el trabajo interinstitucional y la economía circular.
El Ministerio del Interior lleva adelante un proceso integral y sostenido que abarca desde los operativos de control vehicular en todo el país hasta la gestión responsable de las motocicletas incautadas. Esta política de seguridad pública y prevención del delito tiene como primer eslabón el retiro de circulación de vehículos en infracción, muchos de los cuales son utilizados para cometer delitos.
Las unidades incautadas son trasladadas a depósitos ministeriales para las verificaciones correspondientes. Aquellos vehículos que no son reclamados, presentan irregularidades insubsanables o son declarados chatarra, ingresan a un procedimiento administrativo que determina su destino final.
Debido a que experiencias anteriores demostraron que la venta o el remate masivo facilitaban el reingreso de estas motos al mercado ilegal de motopartes, el Ministerio resolvió priorizar el desarme y la fundición de sus componentes. En este marco, se firmó un convenio con la Cooperativa de Trabajo Burgues, mediante el cual el Ministerio entrega semanalmente una cantidad determinada de motocicletas declaradas chatarra.
El proceso de desmantelamiento
El Subjefe de Policía de Montevideo, Comisario Mayor Carlos Rodríguez, indicó que a la fecha existen 4.686 motos con más de dos años de antigüedad en depósitos, producto de diversos procedimientos policiales, hurtos o hallazgos en la vía pública donde nadie acreditó propiedad.
Estas unidades se trasladan semanalmente en camiones de la Jefatura de Policía de Montevideo hacia la Cooperativa de Trabajo Burgues. Según explicó su coordinador, Juan Iervolino, una vez que arriba el cargamento comienza un proceso de clasificación y tratamiento técnico:
- Extracción de fluidos: Se retira el aceite y la nafta de los vehículos.
- Desmantelamiento y desarme: Se separan las partes diferenciando los materiales reciclables —como metal, cobre y plásticos— de los no reciclables.
- Disposición final: Los elementos reciclables son vendidos a empresas de fundición bajo el modelo de economía circular, mientras que los materiales restantes son destinados a la Usina 8.
De esta manera, el proceso administrativo y logístico asegura que el ciclo de estos vehículos culmine de forma definitiva, evitando su reutilización fuera del marco legal.
















