El mandatario estadounidense exigió la reapertura del paso clave para el petróleo mundial. La Casa Blanca extendió el plazo límite hasta la noche del martes, mientras crece el riesgo de que la guerra regional derive en un enfrentamiento directo de consecuencias globales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el tablero internacional este domingo al lanzar una advertencia sin rodeos contra el régimen de Irán. A través de su red social, Truth Social, el mandatario arremetió con un lenguaje directo para exigir el desbloqueo del Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita una quinta parte del petróleo del mundo.
«Abran el p*** estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno. ¡Ya lo verán!», escribió el republicano, quien además amenazó con destruir la infraestructura eléctrica iraní si no se alcanza un acuerdo antes del nuevo plazo fijado para este martes a las 20:00 horas de Washington (21:00 horas de Uruguay).
Un ultimátum bajo presión energética
A pesar de la agresividad de sus mensajes, Trump aseguró en una entrevista con la cadena Fox News que se siente capaz de lograr un acuerdo a tiempo. Sin embargo, no dudó en afirmar que, de fallar las negociaciones, está dispuesto a «volarlo todo por los aires» para apoderarse del petróleo iraní. Horas después, ratificó su postura en el The Wall Street Journal, advirtiendo que si no hay avances para el martes, no quedará «ninguna central eléctrica ni puente en pie» en territorio iraní.
Esta escalada ha encendido las alarmas en todo el mundo. Desde Egipto, el Ministerio de Exteriores instó a Teherán a actuar con sensatez y priorizar el diálogo, mientras que Omán redobla sus esfuerzos de mediación para evitar una catástrofe. Incluso los aliados de Ucrania han solicitado a Kiev que detenga sus ataques contra refinerías rusas para no empeorar la crisis de precios globales generada por el bloqueo en Ormuz.
El conflicto se expande en la región
La tensión no se limita al estrecho. En el Líbano, el presidente Joseph Aoun busca negociar urgentemente con Israel para evitar que el sur de su país se convierta en «una nueva Gaza». Mientras tanto, las tropas israelíes continúan su ofensiva terrestre en territorio libanés, donde la cifra de muertos ya asciende a 1.461 personas desde el inicio de la invasión el pasado 2 de marzo.
Por su parte, Irán respondió con una serie de ataques con misiles y drones contra infraestructuras energéticas en Israel —incluyendo un impacto directo en un edificio residencial en Haifa que dejó cuatro heridos— y contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos. Teherán ha advertido que las acciones de Trump están arrastrando a Washington a un «infierno viviente» y ha pedido la intervención urgente de la ONU.
Rescate de alto riesgo
En medio de este escenario bélico, Trump confirmó que el segundo militar estadounidense rescatado, tras el derribo de su caza el pasado viernes, se encuentra «gravemente herido». El operativo de recuperación fue extremadamente complejo: el soldado pasó siete horas en territorio enemigo antes de ser rescatado tras dos incursiones de las fuerzas especiales. Irán, por su parte, aseguró haber frustrado el primer intento de rescate, alegando haber derribado cuatro aeronaves de Washington en el proceso.
EFE / Semanario La Prensa
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