Escribe Malvina Picasso
Estudiante de la Fundación Logosófica del Uruguay.-

Estimado lector/a, uno de los temas que aborda la ciencia Logosofía y para el cual ofrece herramientas prácticas para su fácil comprensión, son las deficiencias, es decir, todos aquellos pensamientos negativos (algunos muy dominantes) que inducen o llevan al ser, a comportarse y sentirse malconsigo mismo y con los demás.-
En el libro “Deficiencias y Propensiones del Ser Humano”, cuyo autor es el ya conocido humanista argentino Carlos B. González Pecotche, creador de la ciencia Logosófica, el autor enumera 45 deficiencias con sus correspondientes anti-deficiencias y nos da herramientas o técnicas para conocerlas o detectarlas, bloquearlas, debilitarlas y hasta anularlas.-
El autor manifiesta en el mencionado libro: …”es preferible conocer qué enemigos tenemos dentro para combatirlos en lucidez mental…”
Seamos honestos con nosotros mismos, ¿Cuántos disgustos o cargas hemos soportado, cuya causa proviene en su gran mayoría, de pensamientos negativos que poseemos dentro de nosotros mismos, enquistados por años dentro de nuestro recinto mental? ¿Cuán liberador puede llegar a ser, detectarlos, conocerlos, para de esa forma tratar de eliminarlos de nuestra vida? Y ni que hablar si luego de conseguido, podemos ayudar a otros a que también lo hagan…
Me referiré a una deficiencia que está en el libro que les mencioné y que es muy común encontrarla en los seres y es la FALTA DE VOLUNTAD, cuya anti-deficiencia es la DECISIÓN.-
Tal como lo expresa Carlos B. González Pecotche, ésta deficiencia comienza a gestarse en la niñez, sea por que tiene origen congénito o por la falta de incentivos o de necesidades, que terminan por atrofiar la capacidad de iniciativa.-
Es muy bueno y noble el querer solucionar los inconvenientes que se presentan en la vida de nuestros hijos (me refiero a inconvenientes sencillos, no los de gravedad por supuesto) pero me detuve un momento a reflexionarsobre las consecuencias que existen a largo plazo , el allanarle demasiado el camino a nuestros hijos, puede ser contraproducente y podría hacer surgir desde esa corta edad, ésta deficiencia que luego se arrastra por años…hasta la vida adulta: la falta de voluntad.-
Si solo los acostumbramos a que hagan lo indispensable o lo que las circunstancias le exigen, es probable que aparezca con el correr del tiempo, el desgano, la falta de interés o de impulso.-

Transcribiré una parte del texto de “Deficiencias y Propensiones” antes mencionado: “Si ante la perspectiva de un largo viaje, gustosos nos preocupamos por llenar nuestras maletas; con mayor razón hemos de prepararnos para el largo recorrido de nuestra existencia, abasteciendo nuestra voluntad con estímulos…¿Cuáles son esos estímulos? Por supuesto que varían en cada individuo. …Existe toda una escala de estímulos, desde los más débiles hasta los de más alto poder, pero como su valor es relativo, el hombre mismo debe aprender a crearlos dentro de sí, cuando no los siente surgir espontáneamente.- El estímulo aflora del propósito, del proyecto, iniciativa o fin que se procura realizar y sustenta el entusiasmo”…
Desde luego, que crear estímulos exige estar activos, hacer un esfuerzo, pensar, pero luego que lo creamos, nos devuelven energía, le dan más contenido a nuestra vida.- Animémonos a cultivar la DECISIÓN, la decisión para cambiar lo que vemos mal, la decisión de aprender verdaderamente de nuestros errores, la decisión de ayudar al prójimo sin especular y observar al mismo tiempo, que uso hace el prójimo de esa ayuda recibida.- De ese modo se irá fortaleciendo la voluntad.-
Con la enseñanza logosófica uno comprueba que nos movemos o accionamos por estímulos o por necesidad.- Si por un largo o corto tiempo, ninguna de ambas se nos presentan, habrá que comenzar a crear estímulos, y que estos sean naturales, que puedan estar relacionados con nuestro propósito de ser cada día mejor y ser útiles a la sociedad de la que formamos parte.-
Malvina Picasso
Estudiante de la Fundación Logosófica del Uruguay.-











