Caso Ivanna Soto: a 10 años de la marcha por Justicia; una historia de amor, coraje y memoria en Piriápolis. Un día como hoy, 1 de noviembre, pero del año 2015, Piriápolis se movilizaba por justicia en el marco de un caso que conmovió a la comunidad y trascendió fronteras. La Marcha por Justicia para Octavio, realizada el 1 de noviembre, reunió a familiares, amigos y vecinos, que en una caminata por la Rambla, con banderas uruguayas y un mensaje claro: defender el derecho de una madre a criar a sus hijos de 4 y 2 años en ese entonces, en su país de origen.
La protagonista de aquella historia fue Ivanna Soto, madre de Octavio y Luciano, quien en un acto de valentía y coraje desafió una resolución judicial que ordenaba la restitución internacional del menor a su padre, de nacionalidad estadounidense. La decisión, que implicaba la entrega del niño, fue resistida por Ivanna, quien optó por proteger a su hijo, quedando prófuga de la Justicia durante varios años.
Durante ese tiempo, Ivanna atravesó situaciones extremas, cruzó fronteras y enfrentó múltiples adversidades, en una historia marcada por el amor maternal, la convicción y la resiliencia. La marcha de 2015 fue expresión pública de ese conflicto, pero también de una comunidad que acompañó, comprendió y pidió justicia.
Hoy, a una década de aquella movilización, Ivanna cría a sus hijos con total normalidad en Piriápolis, la ciudad que la vio nacer y crecer, y donde siempre soñó educar y formar a su familia. Su historia, que fue objeto de debate jurídico, mediático y social, permanece en la memoria colectiva como símbolo de lucha, identidad y afecto.
La jornada de hoy invita a recordar, reflexionar y valorar el coraje de quienes enfrentan decisiones difíciles en defensa de sus hijos, y a reconocer el papel que la comunidad puede tener en acompañar procesos complejos con respeto y humanidad.
Actualmente existen numerosos casos como el de Ivanna en el mundo
El caso de Ivana Soto, con toda su carga emocional y jurídica, forma parte de una realidad más amplia que afecta a muchas mujeres en distintos países. En el contexto de restitución internacional de menores, existen numerosos casos en los que madres —y también padres, aunque en menor proporción— enfrentan decisiones judiciales que las obligan a entregar a sus hijos, muchas veces en situaciones donde alegan riesgos, vínculos vulnerados o contextos adversos.
En varios países, hay mujeres refugiadas o en situación de asilo que han tomado decisiones similares a las de Ivana: desobedecer una orden judicial para proteger a sus hijos, lo que las coloca en una situación de conflicto legal, migratorio y emocional. Estas historias suelen estar marcadas por largos procesos judiciales, tensiones diplomáticas y una profunda lucha por el derecho a criar en condiciones que consideran seguras y dignas.
Organismos internacionales como UNICEF, ACNUR y Redes de Derechos Humanos han documentado casos en los que la restitución internacional entra en tensión con el principio del interés superior del niño, especialmente cuando hay denuncias de violencia, abandono o riesgo psicológico.
La historia de Ivana, con su desenlace en paz y arraigo, representa no solo una victoria personal, sino también un símbolo de resistencia y maternidad consciente, que conecta con muchas otras mujeres que aún transitan procesos similares, muchas veces en silencio y sin respaldo institucional.
Desde Semanario La Prensa saludamos a Ivanna Soto y a sus hijos Octavio y Luciano en este día tan especial, al cumplirse 10 años de la histórica Marcha por Justicia, la marcha por Octavio, que movilizó a Piriápolis en defensa del amor, la maternidad y los derechos fundamentales.
Fueron seis años de tensión, lucha y resiliencia, atravesados por decisiones difíciles, silencios prolongados y una comunidad que acompañó con respeto y convicción. En 2019, una luz alumbró el feliz desenlace de esta historia, permitiendo que Ivana pudiera criar a sus hijos en el país y la ciudad que la vio nacer y donde siempre soñó educarlos.
Hoy, desde el afecto y la memoria, celebramos la vida, la paz y el reencuentro.











