Científicos de la Universidad de California desarrollaron «MethylScan», un método que identifica señales de cáncer y enfermedades hepáticas en el ADN sanguíneo. Los autores estiman que el test podría tener un costo cercano a los 20 dólares.
La aspiración de diagnosticar enfermedades graves como el cáncer de forma temprana y exhaustiva a través de un simple análisis de sangre está hoy un paso más cerca. La revista científica Proceedings describió este lunes un nuevo método, denominado MethylScan, que ha demostrado solvencia para detectar múltiples tipos de tumores y anomalías en órganos mediante el rastro genético en el torrente sanguíneo.
El test, desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), analiza el llamado ADN libre (cfDNA), pequeños fragmentos de material genético que se liberan en la sangre cuando las células mueren. Dado que cada día mueren miles de millones de células en el cuerpo, la sangre transporta información actualizada de lo que ocurre en todos los órganos.
Un «radar» de salud a bajo costo
A diferencia de otros métodos de biopsia líquida, MethylScan utiliza enzimas especializadas para eliminar el «ruido de fondo» de las células sanguíneas normales. Esto permite que las señales de la enfermedad sean mucho más visibles y reduce drásticamente los costos de secuenciación. Según los autores, el precio de la prueba —que todavía no se comercializa— podría rondar los 20 dólares.
«MethylScan puede funcionar como un radar de salud para el cuerpo», explicaron los investigadores. Al leer las señales de ADN, el sistema puede determinar cuándo órganos específicos, como el hígado o los pulmones, están bajo estrés o dañados, incluso antes de conocer la enfermedad de antemano.
Precisión en la detección
Para comprobar su eficacia, se analizaron muestras de más de mil personas. Los resultados arrojaron una especificidad del 98 %, lo que significa una tasa muy baja de falsos positivos. El test logró detectar el 63 % de los cánceres en todas sus etapas y aproximadamente el 55 % de los casos que se encontraban en fase inicial.
Aunque todavía se requieren más ensayos clínicos para confirmar su rendimiento antes de llegar a los laboratorios, los autores subrayan que este avance es un paso fundamental hacia un análisis de sangre universal, asequible y capaz de detectar un amplio espectro de enfermedades de forma mucho más temprana que los métodos actuales.
EFE / Semanario La Prensa
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