Tras el festival de espuma del fin de semana pasado, la naturaleza nos regaló un impresionante espectáculo de colores en el atardecer de viernes en Piriápolis que tuvo otro fin de semana con intenso movimiento.
No había feriado, no era un fin de semana largo, pero igualmente, y a pesar del intenso frío, Piriápolis volvió a mostrar un interesante movimiento turístico durante el fin de semana.
Continúa consolidándose la desestacionalización del balneario que ya no importa si hay sol o playa; la gente llega a Piriápolis en medio de un crudo invierno, por el sólo hecho de disfrutar de sus bellezas que la ciudad y la naturaleza retribuyen brindando impresionantes espectáculos naturales.
La semana pasada, para ser mas precisos el sábado 16 de julio, se pudo observar un festival de espuma de mar que llegó a la rambla y que el viento mostraba como una típica nevada del hemisferio norte.
El viernes pasado, la naturaleza cambió la espuma de mar por un inigualable espectáculo de colores en el crepúsculo. Un atardecer soñado se pudo disfrutar en Piriápolis con una mezcla de tonos que iban desde el amarillo, pasando por el anaranjado, el celeste azulado hasta el rojo intenso (ver fotos al final).-
Tanto el sábado como el domingo, Piriápolis mostró un interesante flujo de turistas. Coches que iban y venían, la rambla muy transitada, el puerto, la Estación de cría y fauna autóctona, encuentros de motoqueiros, y estaciones de servicio, supermercados y comercio en general con mucho trabajo.
Gerardo Debali – semanario La Prensa
Publicado lunes 25 de julio de 2016 hora 03:45
Fotos tomadas por semanario La Prensa durante el atardecer del viernes 22 de julio de 2016 en Piriápolis.












