
Marcela Morales, alcaldesa de Piriápolis, visitó días atrás el barrio que la vio crecer y se reunió con los vecinos del lugar. Se trata del barrio «La Gloria», que popularmente se lo conoce como «Barreto», que toma ese nombre por don Nemencio Barreto, vecino fundador del barrio en las épocas de don Francisco Piria. Ubicado en las cercanías del cerro San Antonio (ladera norte), tiene su corazón en las calles Sarmiento y Salta, donde Barreto construyó sus llamados «ranchitos» que alquilaba a innumerables familias. Cuenta la historia que el propio Piria asignaba esos terrenos a los vecinos que querían producir la tierra, por estar ubicados en la periferia de Piriápolis, que en aquel entonces tenía como centro lo que es hoy Pueblo Obrero.
La alcaldesa cuenta que llegó al barrio, de la mano de su familia, cuando sus padres alquilaron uno de los «ranchitos» de Barreto. Tenía apenas 4 años y permaneció allí hasta los 20: «Es el barrio que me vio crecer; toda mi infancia y mi adolescencia la viví ahí» recuerda, emocionada, Morales.
Reconoce que el barrio ha cambiado, mas que nada en la parte edilicia: «Se han construido muchas y muy lindas casas; en cuanto a la gente de la época, si bien algunos permanecen, muchos, por distintos motivos, ya no están» señaló.
Reunión con los vecinos

La jerarca comentó a semanario La Prensa como surgió la reunión: «La visita estaba pensada desde el día que asumí. La programé cuando me visitó Haydée De los Santos y me dijo tenés que ir al barrio. Y le aseguré que después de las elecciones iba porque tenía que rendir un homenaje a toda la gente que me vio crecer. Es una forma de recordar a todas las personas que vivieron en ese barrio, que fue donde me crié» acotó Morales.
El día llegó y Marcela Morales, en una fría tarde de otoño, cumplió su promesa y aterrizó en el barrio «Barreto». Se reunió con los vecinos y se reencontró con su esencia, con parte de su vida, visitó la vieja pieza de «Morales», donde vivió su niñez y adolescencia. La alcaldesa, reflexionaba después: «Fue muy emocionante»
«Ese día faltó mucha gente, faltaron todos los García, todos los Hernández, de la gurisada hablo, no solo de los adultos. El recuerdo de don Vidal, que era una persona excelente con una historia de vida muy importante. La abuela de los Hernández; don Bello, gente que marcó mucho en el recuerdo de todos los gurises de la época. Faltaron los Chuminatti, faltaron los Plada, estaba Walter, pero faltaba su hermano, como otra gente que hemos perdido en el camino porque la vida los ha llevado por otros rumbos o los hemos perdido porque ya no están en este plano» lamentó Morales.
Recuerdos de la infancia

«Recorrí los ranchitos donde me crié, hice toda la reconstrucción desde donde estaba el aljibe, que aún se mantiene, hasta la vivienda de cada uno de los vecinos. Donde vivía don Vidal, toda la familia Larrosa, los hijos de don Florito, que también hemos perdido mucho el contacto con ellos, que eran un montón de hermanos. Después estaba la casa de “pirulo” Techera, después el ranchito de doña María y don Nicasio, lo de Gladys, la señora de Perla, que en este momento está viviendo en otro lado. El hijo es el carpintero que está sobre el otro lado» explicaba una emocionada Morales.
«Me saqué una foto con los dos Barretos al lado del «ranchito», la pieza donde alquilaban mis viejos, que ahora es utilizada como depósito pero hasta el día de hoy la conocen como la pieza de Morales. Y algo muy emocionante fue ver que los enganches para poner el candado, que los había hecho mi viejo, estaban igual, intactos. Cosas que emocionan mucho. Emoción por el barrio humilde del que uno salió y a lo que te va llevando la vida, sin perder ese sentido de humildad y de solidaridad que uno tenía en ese barrio» manifestó la alcaldesa.
Fue una jornada muy enriquecedora. Después tuvimos una reunión en la esquina, tomando mate con tortas fritas, charlando de cosas que se necesitan, algunas en las que podré darles una mano, otras en las que no. Fue muy interesante, pensé que me llevaría una hora y se fue a mas de dos horas y media. Una experiencia muy, pero muy buena para mí, emotiva y sentimentalmente» sentenció Morales.
Infancia muy humilde

Morales también habló de su infancia, de su familia y de la vida humilde de aquellos años: «Viví una infancia muy humilde. Mi viejito era jardinero y quedó encorvado de cortar pasto con las tijeras, mi viejita, empleada doméstica. Me criaron mis abuelos desde los 7 meses, mas que padres… mas que padres, enfatiza la alcaldesa.
«Gracias a Dios nunca nos faltó el plato de comida, muy bien vestida, porque tuve la suerte que en las casas donde trabaja mamá habían niñas un poco mas grandes y toda esa ropa venía para mi. Pero en definitiva, orgullosa, porque esas cosas si las sabés aprovechar para el bien, te das cuenta que la vida te da chances para que tu devuelvas algo de aquello que tuviste. Por eso es que uno tiene lo social tan arraigado, concluyó Morales, quien ha desempeñado una grata labor social a través de la Mesa Social del Municipio de Piriápolis y ahora al frente del municipio.
Gerardo Debali – semanario La Prensa
Publicado miércoles 24 de junio de 2015 hora 23:50
Fotos semanario La Prensa










