Y fuimos a ver a Uruguay. Como un hincha más viajamos a la capital para ver a los Campeones de América en escena, la Amsterdam nos esperaba. Previo paso por la feria de Tristán Narvaja, entre frutas y verduras, puesteros cantando precios y “Vamo’ arriba la celeste” el pueblo uruguayo ya palpitaba un domingo futbolero con la celeste en el corazón. Bufandas, gorros y banderas uruguayas a la espalda eran las prendas predominantes en los montevideanos que se preparaban para comer algo rapidito y partir al Centenario.
No era una final, no era decisivo, pero si trascendental para sumar de a tres, subir a los primeros lugares de la tabla, olvidar el trago amargo ante Venezuela, y mantener el invicto. Muchas cosas se jugaban los celestes ante Perú que justificaban nuestra presencia… y allí estaba semanario La Prensa.
Ingreso al estadio: La seguridad
Lo primero que nos llamó la atención al llegar al estadio, fue la diferencia que hay en cuanto a la seguridad comparándola con un partido clásico entre Peñarol y Nacional, Nacional y Peñarol. Pensábamos encontrarnos con varios controles de seguridad, que nos iban a revisar mochilas, materas, camperas, etc. Nada de eso, lo único que pedían los policías al llegar a la puerta era “entradas en la mano”. El acceso fue muy fácil, y hay que destacarlo. Esto lo decimos porque es una clara muestra que la ola de inseguridad que se vive no es algo generalizado, no está inmerso en la sociedad. Más bien la sociedad culta y pacífica que tenemos es víctima de una minoría que podría ser fácilmente controlable si así lo desearan las autoridades competentes. Parece que no hay interés o como dijo algún turista extranjero que fue robado en Montevideo “parece que esto es un negocio que tiene que prosperar”. Clarísimo, no?
“Sabremos cumplir… sabremos cumplir”
Una vez ubicados en la Amsterdam, repleta de gente, y después de acompañar en varias oportunidades la tradicional “ola humana” y de ayudar a extender la gigante bandera celeste que expresaba (con mucha razón) “Dueños de América”, llegó la primera ovación en el estadio: Uruguay salía a la cancha. Los Campeones de América pisaban el césped de Centenario. Luego el himno de Perú y después el nuestro. Más de 60.000 gargantas entonaron, con muchas ganas, las estrofas del himno Nacional Uruguayo, donde se destacó el final con el famoso “Sabremos cumplir… sabremos cumplir! Cantado con todas las ganas por los fanáticos espectadores.
“Quedate quietito que se te pasa”
Las incidencias del partido ya todos las conocen, sin embargo, queremos comentarles que lo que pintaba un partido cómodo cuando nos pusimos dos goles arriba, se volvió angustiante cuando empató Perú. La mezcla de emociones fue constante, aún cuando llegó el tercero de Uruguay. Los nervios nos carcomían. Faltaba el gol de la tranquilidad. Se hizo esperar pero finalmente llegó. Cuando vemos que la pelota de Eguren entra, el grito de gol con salto incluido fue espontáneo. Pero así como subimos, se nos perdió el mundo. Nos ahogamos con el grito de gol, nos mareamos, perdimos fuerzas en las piernas y así como subimos bajamos y termínanos sentados. “Quedáte quietito que se te pasa” dice el dicho y así fue.
Pitazo final. Regreso feliz! Uruguay nomá!








