El próximo 30 de marzo se cumplen 50 años desde que dos de los faros más emblemáticos del este uruguayo —el Faro de Punta del Este y el Faro de la Isla de Lobos— fueran declarados Monumento Histórico Nacional, en reconocimiento a su valor patrimonial, histórico y simbólico para el país.
Estas estructuras, que desde hace más de un siglo orientan a navegantes y protegen la navegación en una de las zonas marítimas más transitadas del Uruguay, forman parte inseparable de la identidad del departamento de Maldonado. Su presencia no solo cumple una función técnica fundamental, sino que también constituye un legado cultural que atraviesa generaciones.
El Faro de Punta del Este, ubicado en el extremo de la península, es un punto de referencia indiscutido para residentes y visitantes, testigo del crecimiento urbano, turístico y social del balneario más reconocido del país. Por su parte, el Faro de la Isla de Lobos —el más potente del Uruguay— se alza en un entorno natural único, integrando patrimonio histórico y biodiversidad, y recordando la profunda relación entre el ser humano y el mar.
En este aniversario, la invitación es a valorar, cuidar y preservar la importancia de estos monumentos, no solo como atractivos turísticos, sino como símbolos de nuestra historia marítima y de la construcción del territorio costero. Recordar su declaración como Monumento Histórico Nacional es también reafirmar el compromiso con la preservación del patrimonio que define a Maldonado y al Uruguay ante el mundo.
Tanto para los habitantes del departamento como para quienes nos visitan, los faros continúan siendo señales de identidad, memoria y pertenencia, iluminando no solo el camino en el mar, sino también nuestra historia colectiva.












