Piriápolis: Un grupo de vecinos del barrio «Country» se reunió con el comisario pidiendo una policía mas cercana, con mas efectivos en las calles y mas patrullaje. Tras los hechos de público conocimiento registrados en los últimos días, vecinos del barrio Country de Piriápolis (concretamente de las manzanas circundantes al club), se reunieron con el comisario encargado de Seccional 11ª, Dr. Pablo Serrón, manifestando su preocupación por la ola delictiva y de inseguridad que afecta al barrio reclamando, en consecuencia, mas policías, mas patrullaje, mas seguridad. Solicitaron al jerarca una Policía mas cercana, recordando en ese sentido, lo efectivas que eran las viejas rondas barriales de policías acompañados por sus perros. Los vecinos escribieron una carta dirigida al director de diario La Prensa y entregaron otra del mismo tenor al comisario, pidiendo se eleve a las autoridades competentes con la firme esperanza que sus reclamos sean considerados y atendidos en forma inmediata, dada la gravedad de la situación.
Una serie de hechos delictivos viene afectando al barrio «Country» de nuestra ciudad, desde hurtos contra la propiedad, vandalismo y hasta un copamiento, cuando al menos 4 delincuentes sometieron a una familia para robarle dinero, computadoras, etc. Ante esta preocupante situación, los vecinos se movilizaron y convocaron a una reunión, invitando al comisario encargado de Seccional 11ª, Dr. Pablo Serrón, quien amablemente asistió al encuentro, escuchando a los vecinos.
La reunión se llevó a cabo el pasado 7 de enero en la casa de un particular, donde los presentes agradecieron la presencia del comisario, haciendo una serie de planteos, que pasan por exigir mas presencia policial en las calles, trabajando principalmente en la prevención del delito:
«Queremos y necesitamos tener al policía más cercano a nosotros. Creemos firmemente en el poder disuasorio de la presencia policial real y efectiva. Necesitamos esta presencia policial en nuestra zona. Ansiamos que las rondas policiales se hagan fuertes y persistentes.
De hecho, su misma presencia en el barrio, la de usted, Comisario, nos dejó más tranquilos y por eso agradecemos nuevamente que se haya acercado a nosotros» expresa uno de los párrafos de la carta dirigida al comisario Serrón.
En tanto, en la carta dirigida al director de diario La Prensa, los vecinos califican la situación como «angustiante», denunciando que en forma permanente, se observan personas extrañas merodeando las casas:
«Aún en esos solitarios tiempos, veíamos por la tardecita pasar a dos policías con sus perros. Ese poder disuasorio de la presencia policial en una suerte de paraíso en el que habíamos decidido habitar temporal o definitivamente, nos ayudaba a sentirnos más seguros. Los tiempos han cambiado y el barrio también y mucho, pero no para mejor. Ya no hay hora en la que estemos tranquilos. Permanentemente hay extraños a la zona merodeando para determinar dónde entrar y llevarse lo ajeno aún ahora que hemos cercado nuestras propiedades, a pesar de negarnos por años a hacerlo» señala una parte de la carta dirigida a diario La Prensa.

Publicamos a continuación la carta de los vecinos al comisario Dr. Pablo Serrón
A: Comisario de Piriápolis Sr. Pablo Serrón
De: Grupo de vecinos de Barrio Country
Estimado comisario:
Nos comunicamos con usted, esta vez por escrito, para reiterar lo solicitado en la reunión que mantuvimos hace dos días en una casa de nuestro barrio. Cabe recordar que el día 7 de enero usted se acercó amablemente a la zona para atender nuestra enorme preocupación dada la inseguridad cada vez más creciente y ahora angustiante en un barrio residencial como el nuestro. Robos constantes, actos de vandalismo a algunas casas y ahora también copamientos han terminado con nuestra tranquilidad y vida pacífica.
Algunos de nosotros hemos habitado y circulado por estas calles desde los años cincuenta y sesenta, cuando las manzanas eran médanos cubiertos de pinocha con pinos creciendo y dándonos sombra y paz. Si la había, era una sola casa por manzana, sin rejas ni cercos que demarcaran la propiedad, ni puertas trancadas por dentro.
Aún en esos solitarios tiempos, veíamos por la tardecita pasar a dos policías con sus perros. Ese poder disuasorio de la presencia policial en una suerte de paraíso en el que habíamos decidido habitar temporal o definitivamente, nos ayudaba a sentirnos más seguros.
Los tiempos han cambiado y el barrio también y mucho, pero no para mejor. Ya no hay hora en la que estemos tranquilos. Permanentemente hay extraños a la zona merodeando para determinar dónde entrar y llevarse lo ajeno aún ahora que hemos cercado nuestras propiedades, a pesar de negarnos por años a hacerlo.
Hemos tomado nota de las explicaciones y recomendaciones brindadas por usted en nuestra reunión, pero resta insistir en un pedido, que es el siguiente:
⦁ Queremos y necesitamos tener al policía más cercano a nosotros. Creemos firmemente en el poder disuasorio de la presencia policial real y efectiva. Necesitamos esta presencia policial en nuestra zona. Ansiamos que las rondas policiales se hagan fuertes y persistentes.
De hecho, su misma presencia en el barrio, la de usted, Comisario, nos dejó más tranquilos y por eso agradecemos nuevamente que se haya acercado a nosotros.
Es por este motivo que hemos decidido que esta solicitud, formulada ya a usted en presencia, sea repetida insistentemente por escrito, porque lo que está escrito parece permanecer por más tiempo, hasta en estos tiempos de digitalización de contenidos. Sabemos que usted la elevará a las jerarquías correspondientes.
Atentamente,
Vecinos de las manzanas frente al Country Club

Publicamos a continuación la carta de los vecinos dirigida al director de diario La Prensa, señor Gerardo Debali.
Piriápolis, 9 de enero de 2020
Estimado Director de La Prensa
Los vecinos de la zona indicada en el mapa de abajo, cercana a La Cascada y al Country Club, hemos recibido la visita del Comisario Serrón, que atendió a nuestras inquietudes.
El día 7 de enero el Comisario se acercó amablemente a la zona para atender nuestra enorme preocupación dada la inseguridad cada vez más creciente y ahora angustiante en un barrio residencial como el nuestro. Robos constantes, actos de vandalismo a algunas casas y ahora también copamientos han terminado con nuestra tranquilidad y vida pacífica.
Algunos de nosotros hemos habitado y circulado por estas calles desde los años cincuenta y sesenta, cuando las manzanas eran médanos cubiertos de pinocha con pinos creciendo y dándonos sombra y paz. Si la había, era una sola casa por manzana, sin rejas ni cercos que demarcaran la propiedad, ni puertas trancadas por dentro.
Aún en esos solitarios tiempos, veíamos por la tardecita pasar a dos policías con sus perros. Ese poder disuasorio de la presencia policial en una suerte de paraíso en el que habíamos decidido habitar temporal o definitivamente, nos ayudaba a sentirnos más seguros.
Los tiempos han cambiado y el barrio también y mucho, pero no para mejor. Ya no hay hora en la que estemos tranquilos. Permanentemente hay extraños a la zona merodeando para determinar dónde entrar y llevarse lo ajeno aún ahora que hemos cercado nuestras propiedades, a pesar de negarnos por años a hacerlo.
Hemos tomado nota de las explicaciones y recomendaciones brindadas por el Comisario en nuestra reunión, pero insistimos en un pedido, que es el siguiente:
Queremos y necesitamos tener al policía más cercano a nosotros. Creemos firmemente en el poder disuasorio de la presencia policial real y efectiva. Necesitamos que las rondas policiales se hagan fuertes y persistentes.
Por ese motivo, presentamos esta solicitud por escrito al Comisario Serrón, con el fin de que la eleve a las autoridades correspondientes.
Pero no alcanza con que haya más presencia policial. Sabemos que no somos los únicos preocupados por esta realidad; todos los que habitamos en los diversos barrios de Piriápolis ya no estamos tan confiados en que nada pasará si dejamos nuestra casa sin trancas. En fin, todos somos igualmente responsables, educando a los jóvenes y promoviendo en jóvenes y adultos el respeto por los demás. Si sumamos fuerzas, tal vez se pueda revertir esta lamentable y cada vez más común situación que nos convoca.
Foto portada archivo diario La Prensa









