Este 18 de mayo se conmemora un nuevo aniversario de la Batalla de Las Piedras (1811 – 2019) y el acto oficial departamental será en Aiguá. En la oportunidad, se contará con la presencia del intendente (i) de Maldonado, Jesús Bentancur, además del alcalde de Aiguá, Raúl Agustoni, entre otras autoridades.
La actividad protocolar tendrá lugar en la plaza Artigas de esa localidad y comenzará a las 10 horas de este sábado 18 de mayo.
Este año la celebración estará enmarcada en el aniversario número 113 de Aiguá, por lo cual actuará como escenario ideal para recordar esta fecha histórica.
Reseña histórica por el Dr. Fernando Cairo
A continuación, reseña histórica que fue elaborada por el subdirector general de Cultura de la IDM, Dr. Fernando Cairo,
El próximo sábado se producirá un nuevo aniversario de la célebre batalla de Las Piedras, acontecida el 18 de mayo de 1811. Tuvo un gran significado en la revolución rioplatense contra los representantes de la monarquía española.
Recordemos que Artigas había desertado de su cargo de blandengue el 15 de febrero de 1811 y ofreció sus servicios a la Junta revolucionaria de Buenos Aires para “…llevar el estandarte de la libertad hasta los muros de Montevideo…”. Ésta aceptó sus servicios y le confirió el mando “de las milicias que pudiera reunir” y le proporcionó armas y algún dinero. Se dirigió a Entre Ríos a los efectos de reunir hombres para cruzar a la Banda oriental.
Mientras tanto, el 28 de febrero de 1811, se producía en Soriano la primera acción revolucionaria en territorio oriental: el denominado “Grito de Asencio”, encabezada por los patriotas Pedro José Viera y Venancio Benavídez. La revolución se propagó entonces rápidamente por el territorio oriental. Estos patriotas, al frente de un centenar de gauchos reunidos a instigación del alférez Ramón Fernández derrotaron a las fuerzas de José Maldonado, las cuales en su mayoría se pasaron a las filas de los patriotas. De inmediato se dirigieron a Mercedes y a Soriano, tomando estas villas con facilidad y aumentando con nuevos elementos el pequeño contingente inicial. Algunas partidas de insurrectos se dirigieron a Colonia y Paysandú. La revolución era incontenible. Los esfuerzos de Artigas desde Entre Ríos, los del alférez de Blandengues Justo Correa en la zona de Mercedes, de Manuel Francisco Artigas y Juan Antonio Lavalleja en Minas, de Félix y Fructuoso Rivera entre los ríos Yí y Negro, habían hecho posible su realización. Inmediatamente la insurrección se extendió a los pueblos de Belén, Lunarejo, Durazno, Minas, Tacuarembó, Maldonado, San Carlos, Arroyo Grande, Canelones, San José, Casupá, Santa Lucía, Pantanoso y Cerro Largo.
Las fuerzas militares patriotas, llamadas por Artigas “el ejército nuevo”, contaban con tres armas clásicas: caballería, infantería y artillería; pero la caballería constituyó la parte más numerosa e importante. Las fuerzas regulares de caballería estaban armadas con lanzas de moharra media luna, sable corvo y mosquetón; las fuerzas irregulares portaban armamento variado: lanzas tacuara con cuchillos enastados, sables, pistolas y trabucos naranjeros. Las fuerzas de infantería estaban armadas generalmente con el fusil de chispa, complementado para las cargas con una bayoneta larga y triangular.
Toda la Banda Oriental estaba sublevada y en armas, salvo Montevideo y Colonia, convertidas en focos de reacción contra el movimiento juntista y eran el refugio de los comerciantes monopolistas de Buenos Aires, que planificaban seguir sus actividades por medio del puerto de Montevideo. La actitud de esa ciudad se justificaba por el predominio del grupo español conservador y la antigua rivalidad con Buenos Aires, lo que hizo a sus autoridades a tomar una posición distinta a la de la capital virreinal.
En los primeros días de abril de 1811 Artigas desembarcó en la costa de Paysandú y se incorporó a la revolución oriental. Organizó su cuartel general en Mercedes. Desde esa población lanzó una proclama a los pueblos sublevados, exhortándolos a la defensa de la libertad dentro de la unión: “…Unión, caros compatriotas, y estad seguros de la victoria (…) He convocado a todos los compatriotas caracterizados de la campaña: y todos, todos se ofrecen con sus personas y bienes a contribuir a la defensa de nuestra justa causa. A la empresa, compatriotas: que el triunfo es nuestro: vences o morir sea nuestra cifra; y tiemblen, tiemblen esos tiranos de haber excitado nuestro enojo, sin advertir que los americanos del Sur, están dispuestos a defender su patria; y a morir antes con honor, que vivir con ignominia en afrentoso cautiverio…”
Al incorporarse Artigas a la revolución se unificaron las fuerzas dispersas y se obtuvieron los triunfos de Colla, Paso del Rey y San José. Por la zona este cayeron en poder de las huestes de Manuel Francisco Artigas las poblaciones de Minas, Maldonado, San Carlos y Santa Teresa, y se dirigieron a Montevideo.
El virrey Francisco J. de Elío, viendo que los triunfos revolucionarios amenazaban cercarlo entre los muros de Montevideo, trató de vencer en una acción militar decisiva que confió al capitán José Posadas, quien se estableció con unos 1.200 hombres bien armados y disciplinados en la localidad de Las Piedras.
Las milicias criollas alcanzaban, en total, unos 2.000 hombres; la mitad de los cuales, dirigidos por Benavídes, trataban de tomar Colonia. José Artigas, con el resto de las fuerzas orientales, se ubicó en Canelones (12 de mayo) y desde allí se preparó para atacar las fuerzas montevideanas.
La batalla de Las Piedras se libró el 18 de mayo de 1811 y se prolongó desde las 11 de la mañana hasta el atardecer. El combate constituyó un triunfo definitivo para las fuerzas dirigidas por Artigas, que desbandó al enemigo y le hizo casi quinientos prisioneros, entre ellos el propio comandante en jefe capitán José Posadas.
La batalla de Las Piedras fue el primer triunfo importante de los revolucionarios sobre el elemento españolista conservador, y tuvo inmediatas consecuencias: 1) Aisló a Montevideo de la campaña, pues las tropas vencedoras pusieron sitio a la ciudad. 2) Acrecentó el prestigio de Artigas como militar por la estrategia que desarrolló en el campo de batalla. 3) Levantó el ánimo de las fuerzas juntistas un tanto abatido por las derrotas sufridas en Alto Perú y Paraguay. 4) La Junta de Buenos Aires ascendió a Artigas al grado de coronel en prueba de reconocimiento por su brillante triunfo.
Acto seguido Artigas quiso atacar Montevideo, pero José Rondeau (que había sido designado al frente del ejército revolucionario en la Banda Oriental por la Junta de Buenos Aires) se mostró contrario a ese propósito y ordenó el sitio de la ciudad. Al dejar pasar el tiempo, las fuerzas de Montevideo reforzaron sus defensas, solicitaron recursos a los portugueses y se demoró en tres años la caída definitiva de la plaza.
Sin lugar a dudas la batalla de Las Piedras constituyó la piedra angular que consolidó la revolución platense en el territorio oriental, y también el liderazgo de Artigas en las armas y en la política del Río de la Plata.









