El candidato del Partido Liberal quedó mejor perfilado hacia el balotaje tras absorber el voto conservador, imponerse en el distrito bisagra de Minas Gerais y capitalizar el desgaste del gobierno y las tensiones institucionales.
La primera vuelta presidencial en Brasil dejó un escenario favorable para el senador Flávio Bolsonaro, abanderado del Partido Liberal (PL), quien alcanzó el 47% de los votos frente al 45% del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos dirigentes definirán la presidencia en el balotaje del próximo 25 de octubre.
Detrás de este desenlace que revirtió las proyecciones de las encuestadoras, analistas y politólogos señalan cinco elementos determinantes que explican el impulso de la oposición y el retroceso del oficialismo:
1. Consolidación del bloque conservador en el Parlamento y los estados
El desempeño del PL no se circunscribió a la carrera por el Planalto. En las elecciones legislativas y estaduales simultáneas, la fuerza política que lidera Jair Bolsonaro se convirtió en la primera minoría del Senado al duplicar su bancada y alcanzar 28 de los 81 escaños, equivalentes a un tercio de la Cámara Alta. A su vez, el espacio se impuso en primera vuelta en cinco gobernaciones, frente a tres logradas por el Partido de los Trabajadores (PT). Según analistas, esta estructura legislativa y territorial refuerza el entusiasmo de sus bases militantes de cara a la segunda vuelta.
2. Desgaste de la gestión y pérdida de votos del oficialismo
En busca de su cuarto mandato no consecutivo, Lula registró un retroceso respecto a la primera vuelta de 2022, cuando había encabezado el escrutinio con el 48,4% de los sufragios. En esta votación sumó 53,8 millones de papeletas, lo que representó una merma cercana a los 3,5 millones de votos en cuatro años. Especialistas atribuyen esta caída a la desaprobación de la gestión gubernamental, rechazada por casi la mitad de la ciudadanía en los sondeos, en un marco donde el electorado profundizó una inclinación hacia fuerzas de derecha.
3. Concentración del voto útil y elevada abstención
Pese a que el arco de derecha acudió a las urnas con diversas candidaturas que buscaban capitalizar el espacio de Jair Bolsonaro —actualmente inhabilitado y condenado judicialmente—, Flávio Bolsonaro concentró el voto útil en el tramo final de la campaña, restando gravitación a postulantes de centro-derecha. A esto se añadió una abstención del 21,08% (equivalente a 33,5 millones de electores sobre un padrón de 159 millones), una de las cifras más altas de las últimas elecciones, lo que analistas consideran un factor desfavorable para la movilización del voto progresista.
4. El revés para Lula en el estado clave de Minas Gerais
Minas Gerais, segundo colegio electoral del país, ha funcionado históricamente como el fiel de la balanza en las elecciones brasileñas: desde la reapertura democrática en 1985, quien triunfó en ese distrito siempre conquistó la presidencia. En esta instancia, Flávio Bolsonaro cosechó el 48,2% de los sufragios frente al 43,3% de Lula, marcando una brecha de casi cinco puntos en una región estratégica por su peso industrial, minero y agropecuario.
5. El impacto del conflicto en la Corte Suprema
El clima de tensión institucional en torno al Supremo Tribunal Federal, cuyos jueces se vieron salpicados por denuncias y controversias públicas, también perjudicó al oficialismo. A lo largo de la campaña, la oposición vinculó la gestión de Lula con los magistrados cuestionados, en particular con el ministro Alexandre de Moraes, quien encabezó el proceso judicial que derivó en la condena a Jair Bolsonaro tras las elecciones de 2022.
Semanario La Prensa / EFE













