El Poder Ejecutivo dispuso la suspensión de la caza deportiva de patos a partir del año 2027, tras la firma de un decreto que cancela los permisos para las únicas tres especies que permanecían habilitadas en el territorio nacional: el pato cara blanca, el pato maicero y el pato picazo.
La medida, comunicada por el Ministerio de Ambiente, responde al mandato de conservación de la biodiversidad y protección de la fauna autóctona. Desde la cartera señalaron que la normativa vigente exige que toda habilitación de caza esté sustentada en estudios poblacionales concluyentes que garanticen la preservación de los ecosistemas.
Los antecedentes y análisis elaborados por la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Dinabise) determinaron que factores combinados como la pérdida de hábitat natural y la presión de la actividad cinegética representan riesgos directos para la conservación de estas aves. El organismo técnico concluyó que la información disponible en la actualidad no permite asegurar que la extracción de ejemplares mediante caza deportiva pueda desarrollarse de manera sostenible.
El ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, destacó a través de sus canales oficiales que la decisión es fruto de un proceso de análisis de la evidencia científica disponible, sumado a instancias de diálogo y escucha con organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la protección ambiental.
En paralelo a la entrada en vigencia del decreto, el Ministerio continuará profundizando los estudios de campo para fortalecer el conocimiento sobre estas especies, evaluando su distribución geográfica actual e histórica, tendencias poblacionales, tasas de reproducción y el impacto de la actividad humana en su hábitat.
Semanario La Prensa / EFE













