Con goles de Mikel Oyarzabal de penal y Pedro Porro, el seleccionado de Luis de la Fuente brilló en Arlington. Ahora espera en la definición por el ganador del cruce entre Argentina e Inglaterra.
Con una magnífica actuación colectiva y los goles de Mikel Oyarzabal, de penal en el primer tiempo, y Pedro Porro tras el descanso, la selección española de Luis de la Fuente le amargó la fiesta nacional a Francia y se clasificó a la final del Mundial, donde aguarda al rival de la semifinal que enfrentará este miércoles, en Miami, a Inglaterra y Argentina.
España ya puede decir que cuenta con otra generación dorada, la que alcanza la segunda final de una Copa del Mundo coronada como campeona de Europa, que no necesitó ni al mejor Lamine Yamal, porque el resto de sus compañeros jugó a gran nivel.
Observados desde la grada por próceres de su historia como Iker Casillas, Carles Puyol, Sergio Ramos y Xavi Hernández, el conjunto de Luis de la Fuente firmó una actuación para la historia. Puede que no haya sido la más vistosa, pero sí la más efectiva para dejar en el camino al rival que más asustaba en los papeles previos.
El encuentro comenzó equilibrado, planteado como un clásico juego de errores donde el primero en fallar pagaría caro. Ese fallo llegó a los 20 minutos por el sector de Lamine Yamal, quien leyó a la perfección un balón al área, anticipó con el cuerpo a un mal perfilado Lucas Digne y provocó la pena máxima. Mikel Oyarzabal no falló desde los doce pasos y con un remate certero anotó su quinto gol en el torneo para poner en ventaja a La Roja.
Con una mejor ocupación de los espacios, ayudas solidarias en las marcas y determinación en cada disputa, España desactivó por completo a una selección francesa que se mostró irreconocible. Los dirigidos por Didier Deschamps perdieron por lesión al zaguero William Saliba en la primera mitad y prácticamente no inquietaron el arco de Unai Simón, con un Kylian Mbappé muy bien controlado por la última línea española.
En la segunda mitad, ni los cambios ensayados por Deschamps con el ingreso de Manu Koné y Desiré Doué lograron reactivar la ofensiva gala. Al contrario, una nueva desatención defensiva a los 58 minutos permitió que Pedro Porro se plantara solo frente a Mike Maignan tras una gran pared con Dani Olmo y definiera con categoría para decretar el 2-0 definitivo.
Francia no tuvo plan ni rebeldía para forzar una remontada. En los minutos finales, Luis de la Fuente movió el banco dándole rodaje a su plantilla con los ingresos de Ferran Torres, Mikel Merino, Pedri, Nico Williams y Marcos Llorente, permitiendo que el equipo cerrara el partido con absoluta solvencia entre los «olés» de la parcialidad española.
España ya es finalista del Mundial y se planta en la definición del próximo domingo en el MetLife Stadium con la ilusión intacta de bordar la segunda estrella en su escudo.
Semanario La Prensa / EFE
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