A los 32 años, el sargento perteneciente al Batallón de Infantería Paracaidista N°14 recibió la máxima distinción mundial de los cascos azules tras evacuar a heridos bajo fuego cruzado en la crisis de Goma.
De un lado de la cámara, la tarde en Goma, República Democrática del Congo; del otro, la mañana en Montevideo. Con el fondo de las banderas de las Naciones Unidas y de Uruguay, el sargento Matías Reyes repasa el acto de heroísmo que le valió la Medalla Capitán Mbaye Diagne al Valor Excepcional, la distinción más alta dentro del sistema de Mantenimiento de la Paz de la ONU, otorgada anteriormente en apenas tres ocasiones en todo el mundo.
Reyes, un militar de 32 años con una carrera de 11 años en el Ejército Nacional Uruguayo y perteneciente al Batallón de Infantería Paracaidista N°14 de operaciones especiales, cumple actualmente su tercera misión en territorio congoleño.
El hecho que motivó el reconocimiento ocurrió en enero de 2025. En medio de un agravamiento drástico del conflicto en la provincia de Kivu del Norte tras la ofensiva del grupo rebelde M23, un grupo de soldados del Ejército del Congo quedó rodeado y gravemente herido cerca de la base de la Misión de las Naciones Unidas (MONUSCO). Bajo fuego constante y en una situación de extremo riesgo, el sargento uruguayo avanzó para asistir y evacuar a 12 efectivos, logrando salvar sus vidas.

«No hay margen para la reflexión»
Al ser consultado sobre los segundos en los que se toma la determinación de avanzar en medio del fuego cruzado, Reyes explicó que en situaciones críticas «no hay margen para la reflexión prolongada». Según detalló, la acción se basa fundamentalmente en el adiestramiento recibido. «El instinto interviene, pero está condicionado por ese adiestramiento y la experiencia. En esos segundos, prevalece el cumplimiento de la misión, actuando con control, disciplina y coordinación con los demás camaradas», relató.
El incidente ocurrió en un contexto complejo para el contingente, poco después del trágico fallecimiento en servicio del soldado uruguayo Rodolfo Álvarez. Reyes reconoció que aquella pérdida tuvo un impacto devastador en la moral del grupo, funcionando como un recordatorio del «sacrificio máximo» al que están expuestos, pero también como un impulso para enfrentar los días subsiguientes de conflicto.
«Lo que significó rescatar estas 12 personas que estaban gravemente heridas no pude dimensionarlo en ese momento porque cada segundo era importante y la prioridad era evacuar», señaló, agregando que ve en esa respuesta «un sentido del deber del uruguayo».
Un reconocimiento a la distancia
La medalla, creada en 2014 en honor al capitán senegalés Mbaye Diagne —quien sacrificó su vida en el genocidio de Ruanda de 1994 para salvar a cientos de civiles—, fue entregada formalmente por el Secretario General de la ONU el pasado 5 de junio en la sede de Nueva York. Sin embargo, Reyes debió participar de forma virtual debido a las restricciones de viaje vigentes en el Congo por un brote de ébola.
«Ante todo, es un profundo honor, pero también una gran responsabilidad. Es un reconocimiento que trasciende lo individual y representa el compromiso, el esfuerzo y los valores de toda la unidad», afirmó el sargento, quien destacó el perfil que caracteriza a los cascos azules uruguayos en las misiones de paz, basado en «la humildad, el respeto, la empatía y la cercanía con la población local».
El sacrificio invisible y el sostén familiar
Detrás del plano operativo, el militar remarcó el impacto personal y el sacrificio que implica la distancia, especialmente en su rol de padre de Benjamín, de 11 años. «El sostén moral del soldado se basa en el apoyo fundamental de la familia. Este respaldo resulta clave para afrontar las exigencias de la misión», expresó.
Al enterarse de la condecoración, su hijo le transmitió que lo veía como a un héroe: «Seguramente está orgulloso de su padre. Para mí, escuchar eso de un hijo es algo muy especial y difícil de describir. Más allá de la medalla, lo que más valoro es poder transmitirle con el ejemplo el sentido del deber».
Al cierre de la entrevista, al definir qué significa portar el casco azul tras las experiencias vividas en un contexto de guerra, Reyes resumió la tarea en una sola premisa: «Servir como soldado sin perder jamás la humanidad».
Semanario La Prensa / ONU

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