Vecina de Piriápolis le escribe un emotivo poema a Francisco: poesía y ternura alimenta la esperanza. En medio de la emoción que ha despertado el nacimiento de Francisco, el elefante marino que llegó al mundo el pasado 11 de octubre en la costa de Piriápolis, una vecina del balneario decidió rendirle homenaje desde la palabra. Se trata de Elena Escalada, quien compartió un poema titulado “De Elena para Francisco”, inspirado en la presencia del cachorro y en el impacto positivo que ha generado en la comunidad.
“Me atreví a escribirle unos versos a Francisco, que siento que nos está haciendo a todos un poco más humanos en estos tiempos violentos”, comentó Elena, autora del texto que circula en redes sociales bajo el usuario @elena_since1986. Su obra, cargada de imágenes marinas, referencias históricas y una profunda sensibilidad, evoca la figura del fundador de Piriápolis, Francisco Piria y transforma el nacimiento del elefante en un símbolo de ternura, memoria y renovación.
A través de sus versos, la autora vincula el presente con el legado del fundador y convierte el acontecimiento natural en una expresión poética de identidad local, destacando el impacto positivo que el nacimiento de Francisco ha causado en la comunidad toda.
La llegada de Francisco ha movilizado a instituciones, vecinos y visitantes, pero también ha inspirado gestos como este, que reafirman el valor de la palabra como refugio, y de la poesía como forma de cuidado. A continuación publicamos el emotivo poema de Elena dedicado a Francisco, un ser que ha marcado un antes y un después en la vida de Piriápolis y los piriapolenses.
De Elena para Francisco elena_since1986
Nació Francisco, hijo del viento salado,
de la espuma que besa la arena tibia,
bajo la mirada antigua de un cerro soñador
que lleva el nombre del hombre que inventó los sueños.
Su madre lo arropa con piel y silencio,
mientras el sol pinta en dorado las olas.
El mar respira despacio,
como si supiera que algo sagrado acaba de llegar.
Desde una nube, Francisco Piria sonríe:
el visionario que unió piedra y utopía
ahora contempla otro milagro,
más blando, más tierno, más azul.
El pequeño elefante marino —
con camiseta celeste y corazón de espuma —
aprende a mirar el horizonte,
como si también soñara una ciudad nueva
hecha de agua, ternura y memoria
Y Piriápolis se vuelve poema,
porque cuando la vida nace junto al mar
la historia se repite
siempre hay un Francisco que vuelve a soñar.













