Lamentablemente los casos de abusos sexuales contra menores se repiten y nos golpean prácticamente a diario. Son actos deleznables desde todo punto de vista y mas graves resultan aún cuando los abusadores pertenecen al entorno familiar. En este caso asistimos a un tremendo acto de valentía de una niña de 10 años que demostrando gran coraje se animó a denunciar a su padrastro para poner fin al calvario que vivía. La menor encontró en su maestra el ámbito propicio para contar, a través de una carta, lo que padecía en su casa. Es de destacar también la actuación de la docente y de la escuela que inmediatamente tomaron cartas en el asunto.
Este jueves se dio a conocer un caso en La Capuera donde un depravado sexual fue remitido a la cárcel por abusar sexualmente de su hijastra, una niña de 10 años. La Justicia tomo conocimiento del hecho mediante la intervención de la maestra de la menor, quien a su vez, se enteró por la propia niña lo que sucedía.
La niña, en un acto de gran valentía (todos sabemos que en estos casos normalmente las víctimas son amedrentadas y amenazadas para que no cuenten), tomó coraje y decidió escribirle una carta a su maestra contándole sobre lo que estaba padeciendo en su hogar, siendo víctima de abusos sexuales por parte de su padrastro.
La docente puso en conocimiento a las autoridades competentes y luego de cumplidas las diferentes actuaciones judiciales, la magistrada actuante determinó el Procesamiento con Prisión de A.L.G.P, de 40 años de edad, imputado de Un Delito Continuado de Atentado Violento al Pudor Especialmente Agravado.-
Un acto de mucha valentía
Sobre el delicado caso, Semanario La Prensa recabó la opinión de una profesional en el tema. Consultamos a Natalia Heredia, licenciada en psicología y sexología, quien vinculada a organismos públicos, atiende frecuentemente este tipo de situaciones.
La profesional abordó el caso en éstos términos: «Lo que hizo esta niña da cuenta de mucha valentía de su parte. Denunciar, que es poner en conocimiento a otras personas la situación terrible que estaba viviendo, no es nada fácil. Escribir una carta a su maestra fue el medio que encontró para poder hacerlo.
«Es un acto de mucha valentía, porque a pesar del miedo que pudo generarle toda esa situación (por amenazas concretas por parte del abusador, por temor a las consecuencias que sus dichos puedan tener, fantasías de destrucción, etc.), la niña tomó valor y denunció» sostuvo Heredia.
A la psicóloga no le resulta extraño que la niña contara lo que pasaba en el ámbito escolar: «En el supuesto caso que la niña no le haya contado a la madre antes, esto puede no ser extraño. Si bien se supone que las mamás o los papás son esas personas que nos cuidan y nos dan contención, a veces los/las hijos/as pueden no sentirlos/as capaces de escuchar eso difícil que tienen para decir. No solo porque pueden sentirlos/as débiles, sino porque temen que no les crean. En algunos casos el abuso sexual es acompañado de la vivencia de entrega o abandono por parte del progenitor, esto explica también el porqué no denunciar la situación a él o ella» explicó Heredia.
«Cuando los niños, niñas y adolescentes cuentan lo que están sufriendo generalmente lo hacen en un contexto que les de confianza, y a la persona que consideran podrán escuchar lo que tienen para decir. Antes de hacer este movimiento, también se puede decir que esta nena era consciente que lo estaba pasando no estaba bien y la hacía sentir incómoda, y por esa razón pudo pedir ayuda»
El ámbito escolar es muy propicio para detectar casos de abuso sexual, porque se habla del tema, y es un espacio de confianza» aseguró Heredia.
«Es común que los niños y las niñas en situación de abuso sexual, por el propio fenómeno que implica una especie de «hechizo» por parte de la persona adulta hacia el o ella, la vivan en un contexto como de juego (planteado por el adulto) sin conciencia de que se trata de abuso sexual. En esos casos generalmente es hacia la adolescencia que empiezan a resignificar las escenas y darle otro sentido a esos actos. Ahí es cuando logran denunciar» indicó la psicóloga.
Relativo a este caso puntual, Heredia resaltó lo significativo que resulta lo actuado por la escuela y la maestra: «Me parece importante destacar también lo valioso de la actuación de la maestra y la escuela, que hicieron algo con esto que la niña dijo. Si bien parece obvio, porque es lo que se supone que tienen que hacer, no siempre ocurre, a veces, algunas instituciones tienen dificultades para manejar estos casos» manifestó Heredia.
Tristemente tal vez decenas, cientos o miles de niños estén siendo abusados en este momento en nuestro país y en el mundo a manos de sujetos despreciables y por temor y/o vergüenza no se animan a denunciar a los abusadores. Ojalá la actitud de esta niña sirva como ejemplo y anime a otros/as víctimas a denunciar a los abusadores, sea confiando en sus padres, o como ella, en su maestra.
Gerardo Debali – semanario La Prensa
Publicado viernes 14 de agosto de 2015 hora 03:26
Foto meramente ilustrativa







