Escribe Prof. Gastón Goicoechea

5 años del fallecimiento de Fidias Plá Muró: Recordando a un hombre que enseñó a recordar. “Recordar” viene del latín re-cordis, y quiere decir “volver a pasar por el corazón”. Nunca mejor expresado para titular esta nota sobre Fidias Plá Muró.
El 19 de agosto de 2014, hace ya cinco años, se apagó la vida de este periodista, escritor, dirigente social y gran persona y padre de familia. Con 97 años, y con una trayectoria periodistica de medio siglo como corresponsal de la Zona Oeste de Piriápolis en diversos medios departamentales y nacionales, Plá Muró cerró sus últimos y también productivos años conservando en su memoria la historia, y las historias, del Piriápolis después de Piria.
Ese martes en que Fidias Plá nos dejó, faltaba muy poco para publicar “su” libro, un obra con la que trabajé junto a él mucho tiempo, que buscó conservar, a través de sus memorias, una memoria colectiva de Piriápolis, que pudo plasmarse después de muchas dificultades en marzo de 2017.
Fue en el derrotero de su último año de vida, cuando tuve la oportunidad de conocerlo, y a través de él, la historia de un Piriápolis que a Plá Muró le llenaba de orgullo, la de una comunidad piriapolense que en los años 50, y por más de treinta años, se puso la ciudad al hombro, y a través de grandes hombres, organizados en comisiones “pro” algo, llevaron adelante las causas colectivas.
Así surgió el Liceo Popular de Héctor Barrios y “Minuna” Barbosa, la Policlínica de Salud Pública, el monumento a Artigas y la Plaza Cívica impulsada por el argentino D’ Agostino y por Hugo Pérez, el club de Bochas de los hermanos Hernández, el Cuartelillo de Bomberos, los grandes eventos en el Pabellón de las Rosas, las carreras del autódromo, y un largo etcétera.
Allí me hizo conocer a esos grandes seres humanos que impulsaron el crecimiento social y material de Piriápolis a través de grandes organizaciones sociales, como el Fomento y Turismo de Santos Negro y Vartivar Alabachian, el Rotary de Victorio Pregliasco y Sacalidis, o los Leones. También en el deporte, a través de los clubes como el querido Tabaré del “Quico” Hernández y los Aspiotti, el rival pero a su vez amigo Piriápolis FC de don Anselmo y Anagnostis, el Rampla del Pueblo Obrero, el extinto pero siempre recordado Bealieu, o el Ateneo de Alfredo Nuñez. Sin olvidar hacedores que fueron personajes inolvidables, como el matrimonio del “Tola” Invernizzi y “Milka” Alperovich, o las fotografías de “Pepe” Mondello.
Plá Muró, o Fidias Plá, como le decíamos con cariño, formó parte de esa generación emprendedora, integrando esas comisiones, o apoyándolas con su labor periodística. Descubrimos en él no solamente un profundo cariño por este lugar, sino la vocación por poder dejar un legado: que las actuales y futuras negociaciones conocieran estas historias, no por un capricho enciclopédico o memorístico, sino que a través de esta historia colectiva conocieran que, como lo decía Piria, “nada es imposible”.
Me tocó la enorme responsabilidad de tomar esa posta, agradecido con el verdadero honor y regalo que fue para mí reunirme con él y disfrutar de la presencia de este ser irrepetible, que se fue convencido que cada palabra que pronunció formará parte de nosotros, puesto en el papel y la tinta de un libro.
En marzo de 2017 lo logramos, pero sólo es parte de ese camino. “Memorias de Plá, historias del Piriápolis social y emprendedor” fue un libro que es sólo la primera parte.
Fidias Plá Muró nos dejó mucha historia, que está allí, guardada, archivada, y seguimos en la lucha para que las instituciones y fuerzas locales y departamentales nos puedan apoyar para publicar los otros tres libros que hoy por hoy son bytes adentro de una computadora, y que aspiran a ser papel y estar en las manos de quienes quieren conocer un pasado que hizo nuestro presente…
Todo eso nos dejó Plá Muró, y a cinco años de su fallecimiento, lo recordamos, volviendo a pasar por nuestro corazón varias de sus palabras, aquellas que nos quedaron grabadas sin grabadora, pero que quedaron en lo más profundo de nuestro corazón, en aquellas incontables y largas charlas nocturnas que en su casa tuvimos a lo largo de los meses que tuve el privilegio y el placer de compartir con él:
«Todo lo que ha tenido Piriápolis ha sido por su gente»…

Nota de redacción
Desde la redacción de diario La Prensa adherimos a las palabras del Prof. Goicoechea, recordando una entrevista que mantuvimos con Fidias Plá Muró cuando en un momento le preguntamos si le gustaría que en algún momento una calle Piriápolis llevara su nombre. La respuesta de Fidias fue espontánea «no sé» dijo, claro, tal vez era una acto de vanidad decir que si pero esa fue la impresión que nos dejó. Esté donde esté, seguramente Fidiás nos regalará una sonrisa si algún día se bautiza con su nombre una de las calles de la ciudad.
Dejamos la propuesta planteada. Quizás en algún momento la clase política entienda que el nombre de Fidias Plá Muro merece una calle, no sólo por su aporte personal a la comunidad, sino porque creemos que en su figura están representados 100 años de periodismo en Piriápolis.
Gerardo Debali









