El Piriápolis Fútbol Club celebra hoy, 23 de abril, sus 94 años de vida. Semanario La Prensa saluda a la institución en tan significativo aniversario y le rinde homenaje con este material del investigador histórico, Prof. Gastón Goicoechea, que cuenta la historia de la institución en 6 capítulos. A continuación, la primera entrega que también saldrá publicada en la ediciòn papel de diario La Prensa, correspondiente al martes 24 de abril de 2018. Salud Piriápolis!
La historia del Piriápolis Fútbol Club;
escribe el Prof. Gastón Goicoechea
Diferentes nombres pero un solo corazón
Eran los tiempos del Piriápolis de Piria, una época dorada en el que el balneario se posicionaba como uno de los destinos más importantes para el turismo de elite rioplatense. Con el Hotel Piriápolis quedándole ya “chico”, comenzaba a erguirse majestuoso el Argentino Hotel, el más lujoso de América del Sur, aunque todavía estaba en construcción desde hacía cuatro años (y faltaban seis más para inaugurarlo).
A fuerza del capital y el espíritu emprendedor de Francisco Piria, y de los cientos de obreros que contrató en “La Industrial”, unos “canarios” y otros “gringos” en el decir del fundador, la ciudad se expandía.
En estos tiempos, y siguiendo la historia oficial del Piriápolis FC, el 23 de abril de 1924 dio sus primeros pasos esta institución social y deportiva, sin duda una de las más importantes de esta zona.
El Prof. Rubens Rodríguez en “La Comarca de los Cerros y el Mar”, plantea que en esos años, a nivel futbolístico existirían ya antecedentes en la zona de un equipo piriapolense. El autor rastrea a comienzos de la década de 1920 al “Francisco Piria” (camiseta de rayas blancas y verdes), de efímera duración, cuya cancha estaba en Avenida de Mayo y Chacabuco, equipo que habría sido apoyado económicamente por el propio empresario.
Tras su desaparición, en esa misma cancha comenzaría el hoy “Piriápolis FC”.
Su fundación habría sido el 23 de abril de 1924, con el nombre de “Club Atlético Piriápolis”. Esta es la fecha registrada en su antigua acta fundacional, forjada en la casa del comerciante Juan Zolezzi. El Capitán de Puertos Jorge Segovia fue el primer presidente de la directiva, acompañado por Enemencio Díaz, Federico Monteverde, el propio Juan Zolezzi, Raúl Lucero, Martín Vázquez, Anselmo Meirana, Roque Romanelli y Américo Trias.
Según Rubens Rodríguez, al comienzo usó camiseta “a rayas blancas y rojas, hasta que se adoptó, camiseta blanca con banda roja, que fueron bordadas, las letras C.A.P., sobre la banda roja, por Ramona González Plata…” El primer partido fue el primero de junio de 1924, disputado en San Carlos contra el “Artigas”.
La tradicional rivalidad deportiva con el Tabaré PFC plantea un debate sobre el “decanato”, centrado en que la institución actual cambió su denominación. Primero fue Lorenzo Piria (hijo de Francisco Piria), fue Presidente Honorario de club, quien en una época patrocinó el cambio de nombre del Club Atlético Piriápolis por “C.A. Francisco Piria”, de la que se versaron comunicaciones oficiales. Finalmente, según el Acta Nro. 19, que puede ser vista en el club, el 31 de mayo de 1939 la directiva, reunida en la casa de Jorge Sansó, “por unanimidad, y vista la verdadera tendencia de la Entidad, se resolvió cambiar de denominación al Club por: “Piriápolis” F.C.”

Según versiones contrarias, se habla de que hubo un período en que la institución no tuvo una presencia deportiva, coincidiendo con la época del “Manija F.C.”, equipo juvenil que según, José Víctor Ramírez (importante exjugador y directivo del Piriápolis F.C.), fue la continuación del “Charrúa”, equipo juvenil rival de Tabaré, que desapareció.
Según Ramírez, “luego seguimos los mismos jugadores, pero nos hacíamos llamar ‘Manija’, y fuimos contemporáneos con el Piriápolis F.C., que no desapareció, tuvo un periodo de receso deportivo. Incluso socialmente el club seguía haciendo bailes en el Hotel Palace y en el Baskonia [hoy Hotel Alcazar]. Lo que lleva a la confusión es que el Manija era casi una inferior del Piriápolis F.C. porque la mayoría de los jugadores éramos hinchas del Piriápolis y rivales del Tabaré.” Este equipo tenía cancha en Buenos Aires y Sanabria, en terrenos donde aún no existía la Escuela Nro. 52.
Según esta versión de José Ramírez, otro motivo de confusión habría sido que el Manija F.C. llegó a participar en la Liga Departamental, pero desapareció por 1948 junto con otros equipos como “La Vaca Azul” y “El Penado 14” (hoy “Libertad”) por ser “improcedente” su nombre para pedirse personería jurídica. Ese año “nosotros aprovechamos que no estaba el Piriápolis y jugamos con ese nombre el último año, pero nada teníamos que ver con el Piriápolis de don Anselmo Meirana”.
Anselmo Meirana, fundador y referente

Como sucede con la mayoría de las instituciones sociales y deportivas del Interior, el origen y desarrollo del Piriápolis FC se sostuvo a fuerza de la iniciativa de vecinos emprendedores.
El primero de ellos fue Anselmo Meirana, un albañil carolino, de orígenes humildes, cuyo arraigo en Piriápolis le cambió la vida a él, como sucedió en esos tiempos con muchos obreros, que a base de esfuerzo, trabajo e inteligencia, se volvió un reconocido empresario local. “Don Anselmo”, como siempre se le dijo con respeto, fue una figura fundamental para el Piriápolis FC. Además de ser uno de los fundadores del club, fue su alma mater.
Nacido en San Carlos, tuvo dos hermanos: Juan Ángel y Francisco. Creció allí y realizó sus estudios primarios. Se casó dos veces, primero con Blanca González y luego con Juana Celeste González, no habiendo hijos en ambos matrimonios.
Desde sus raíces carolinas, estuvo vinculado al fútbol amateur y “heroico” de comienzos de siglo, siendo socio fundador y jugador, en 1915, del primer equipo de fútbol carolino, el Verdún FC.
Se arraigó en Piriápolis atraído por la importante oferta de empleo con los inicios de la construcción del Argentino Hotel en 1920. Una vez que comenzó a trabajar en él como albañil, la historia oral recoge la versión de que Meirana fue el responsable de hacer la escalinata principal del Argentino Hotel, luego de que otros albañiles no pudieran hacerla siguiendo las exigentes pautas que había establecido Piria.
También se dice que una vez “Don Anselmo” se había enojado, y se le plantó al propio Piria, denunciando lo injusto del grado que tenía y de su sueldo: “Me voy. Aquí no trabajo más”. “¿Y qué vas a hacer si te vas de aquí?” le dijo Piria. “Una empresa de Construcción” le contestó. Cuando Francisco Piria le preguntó si tenía dinero, y Meirana reconoció que no, el empresario le dijo que contara con su crédito en la barraca, bajo su garantía. Y fue así que Meirana comenzó su empresa, cambiando totalmente las perspectivas de su vida.
En esas fechas, en las que Meirana seguramente todavía trabajaba para Piria, fue cuando impulsó la idea de fundar una institución deportiva en el balneario. El 23 de abril de 1924 fue fundador del actual “Piriápolis FC”, sólo que con el nombre de Club Atlético Piriápolis, institución en la que fue jugador (hasta entrado varios años), así como dirigente y presidente.
El término original de “Club Atlético” quizás haya tenido que ver con la idea original de “Don Anselmo”, que fue impulsar a través del club no solamente el fútbol, sino otras disciplinas. En las primeras décadas, hizo del club una institución deportiva completa, agregando al futbol una sección de bochas, construyendo la cancha frente a su propia casa, construida por él, en la Avenida Piria, donde hoy existe una conocida barraca entre Chacabuco y Ayacucho. También sumó equipos del ciclismo, y hasta la pesca deportiva.
En Punta Fría, Meirana fue clave en el desarrollo material y social de la zona. Allí construyó el Parador «Punta Fría», junto con un alojamiento frente al parador conocido como el «Pololito». En los ´60 fundó el Club de Pesca, en la zona de un embarcadero que «Don Anselmo» en 1966 transformó en el Puertito «Don Anselmo», que fuera reconocido por décadas por el turismo como un importante y pintoresco parador y restaurante, ubicado entre las rocas, frente al mar. También construyó y mantuvo una serie de bancos y glorietas en la zona de los pesqueros.
De esta forma, y hasta el último día de su vida, “Don Anselmo” pasó a formar parte no sólo de la historia de un club, reconocido en el nombre del complejo deportivo y estadio que hoy lleva su nombre, sino ya es parte de la mejor historia de Piriápolis.











