1922- 1 de mayo -2022: 100 años del nacimiento de José Pedro Debali Vigil. Un 1º de mayo del año 1922, nacía en Montevideo José Pedro Debali Vigil, A 100 años de su nacimiento, este sentido homenaje a mi padre, quien además de traernos al mundo, nos crió, nos educó, nos inculcó valores, nos enseñó el camino del trabajo, la honestidad y la justicia. En el centenario de su natalicio, siempre presente en nuestros pensamientos, en nuestros corazones, en nuestras vidas.
Falleció el 8 de junio de 1987, a los 65 años de edad. cuando yo tenía apenas 18. Sin embargo, esos años que pudimos disfrutarlo, fueron muy intensos, muy ricos, cargados de anécdotas, de las buenas y de las otras, con alegrías y tristezas. Como padre y ciudadano nos dejó un enorme legado que día a día aplicamos, hoy mas que nunca, reivindicando sus ideas, pensamientos y su andar en la vida. Siempre mostró y nos transmitió su orgullo por ser descendientes directos de Francisco José Debali, autor de la música del himno nacional uruguayo, autor también de la música del himno paraguayo.
José Pedro Debali Vigil, fue el primogénito de José Pedro Debali y María C. Vigil. Su madre murió muy joven (36), víctima de una cruel enfermedad de la época cuando mi padre tenía apenas 8 años. Mi abuelo, que dedicó su vida al periodismo, trabajando en el diario El Día (cubría el parlamento), luego de enviudar, rehízo su vida sentimental casándose en segundas nupcias con María Rotondo, matrimonio que le dio a mi padre 7 hermanos.
A los 15 años, mi padre ingresó a la Escuela Agrícola Jackson (año 1937) recibiéndose de Perito Agrónomo. Apasionado por el fútbol, fichó y llegó a ser destacado guardameta de las divisiones inferiores del Montevideo Wanderers. Hincha fanático de Peñarol. Se presentó a concurso e ingresó al Banco República, empleo que mantuvo por mas de 35 años hasta su jubilación. Entrar al BROU obligó a mi viejo dejar el fútbol semiprofesional, continuando después en ligas amateurs.
Durante su trayectoria en el Banco República, recorrió varias sucursales a lo largo y ancho del país. Contrajo enlace con Ana Alonso, matrimonio que le dio tres hijos. Finalizada esta relación, recaló en la ciudad de Minas donde se casó en segundas nupcias con Teresita María Infante, mi madre, matrimonio que trajo al mundo a 8 niños (5 varones y tres mujeres), entre ellos, quien suscribe.
A finales de la década del ’60, mi padre descubrió Piriapolis, enamorándose del balneario Playa Hermosa, donde sin dudarlo compró casa, transformándose cada verano en el lugar indiscutido de las vacaciones familiares, donde pasábamos los tres meses de verano. En el año 1978, las circunstancias laborales y familiares, llevaron a mi padre a tomar la decisión de radicarse definitivamente en Piriápolis, arrendando en invierno el chalet «Polymar», sito en calle Celedonio Rojas y Las Piedras, casa de la cual tengo los mejores recuerdos. Radicarnos en Piriápolis fue lo mejor que me pasó, vivir en esta maravillosa ciudad fue una luz en mi vida, verificando un cambio de 180º en todo sentido, sanitario, emocional, social.
Políticamente, mi padre fue primero un gran patriota, defensor acérrimo de la democracia. Se destacó por ser un gran y ferviente militante del Partido Colorado, Batllista. Destaco lo de militante, porque trabajaba por la camiseta, por la bandera, jamás persiguiendo cargos políticos ni pidiendo algo a cambio.
Debali fue un arduo combatiente del fascismo en todas sus formas. A la subversión la combatió sin disparar un solo tiro, le bastó usar el arma mas letal, la palabra, para que la sedición no prosperara en Minas. Tenía audiciones políticas radiales en Radio Lavalleja de Minas y en Radio Carve de Montevideo. Junto con otros ciudadanos minuanos, formaron el Comité de Defensa de la Democracia de Lavalleja, eligiendo a mi padre como presidente.
Con la llegada del plebiscito de 1980 del Si y el No, mi padre tomó partido y se sumó a la campaña y militó por el NO, opción que finalmente triunfó en el aquella recordada consulta popular que de alguna forma ponía fin a la dictadura militar.
En 1980 fundó el semanario Piriápolis, proyecto del cual fui parte con apenas 12 años, donde el claro mensaje que trasmitía mi padre era la unión entre los pueblos, y por eso mas de 40 años después, seguimos recorriendo ese camino, uniendo la zona oeste de Maldonado; uniendo Piriápolis, Pan de Azúcar y Solís Grande.
En el año 1981, como anécdota directa con la historia de Piriápolis, mi padre fue designado por el Banco República para tasar el Castillo de Piria, en ese entonces en manos de un privado, ya que sería expropiado por el Estado uruguayo, pasando a manos de la Intendencia de Maldonado.
Recuerdo plena y totalmente aquella mañana soleada de sábado, en que acompañé a mi padre a hacer la tasación del Castillo de Piria, siendo recibidos por el dueño, el diplomático Rodolfo Comas Amaro. Al final de la recorrida por el Castillo, y luego de intercambiar historias de vida con el diplomático, Comas Amaro y mi padre llegan a los jardines del Castillo y antes de despedirse, mi padre le pregunta con mucho respeto:
¿disculpe, usted en que año estudió en la Escuela Agrícola Jakson?
En el año ’37 – responde el diplomático-
Ahhh, en el año 37, entonces porque no te vas un poquito a la m…. le dice mi padre – ante el estupor mío y del propio Comas
Enseguida, mi padre, exclama: vos sos el «perita» Comas!
Si y vos quien sos! responde Comas
Yo soy Debali… No te puedo creer le dice Comas y ambos se funden en un efusivo y cariñoso abrazo. Habían sido compañeros de estudios, en el año 1937, cuando se recibieron de Peritos Agrónomos en la Escuela Agrícola Jackson. De esta forma, mi padre se reencontró con sus ex compañeros de estudios de 40 años atrás, que ahí se enteró, se reunían los últimos jueves de cada mes en Montevideo.
En el año 1985, a los 63 años de edad, mi padre resuelve radicarse en Montevideo y así pasar los últimos años de su vida junto a sus hijos y amigos de la infancia en su ciudad natal, la que lo vio nacer y crecer. José Pedro Debali Vigil falleció en Montevideo, el 8 de junio de 1987 a los 65 años de edad.
Al cumplirse 100 años de su nacimiento, en nuestra memoria y corazón por siempre, te queremos «loco», como le llamábamos cariñosamente.
Gerardo Debali
Fotos extraídas del libro «Memorias de Plá» de Gastón Goicoechea.













